Basílica de San Lorenzo

Ubicada en la multicultural ciudad de Roma, una de las más visitadas por turistas de todo el mundo en Europa, esta Basílica fue construida hacia el año 380, por el mismísimo Papa Dámaso I, que alternaba su hogar de residencia entre este espacio y la Capilla de San Pedro, formando estas dos, junto con las de María la Mayor y San Juan de Letrán el conjunto de las construcciones religiosas más antiguas de la localidad.
La Basílica lleva su nombre en reconocimiento al propio San Lorenzo,ya que la historia cuentan que éste fue brutalmente ejecutado poco tiempo antes del comienzo de las obras, e incluso se cree que en los cimientos de la Capilla se encuentran sus restos junto con los de San Esteban, aparentemente debajo del altar principal de la Iglesia.
Para 1220, se produjeron algunas modificaciones en su estructura, como por ejemplo la construcción del pórtico que actualmente se mantiene al ingresar al lugar.
Otro de los atractivos con los que cuenta la Basílica es sin dudas la gran cantidad de frescos de hace más de 700 años que pueden encontrarse en su interior, gracias a que antes de que se produzca el deterioro de las pinturas, las mismas fueron reconstruidas y sometidas a procesos de conservación.
Los turistas amantes de la arquitectura romana no pierden ninguna posibilidad de visitar este sitio siempre que pueden.
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