Berlin

Este precioso hotel, que lleva justamente el nombre de la capital alemana, cuenta con un edificio de seis plantas, en las que se distribuyen unas 700 habitaciones, siendo uno de los cinco más importantes del país, en cuanto a dimensiones. Incluso, una vez en su hall, nos encontramos con servicios como quiosco, ascensor, peluquería, bar y equipamiento para conferencias, entre otros.
En cuanto a su situación geográfica, no podemos dejar de mencionar que el recinto se halla en el distrito local de Schöneberg, a apenas cinco minutos a pie del centro comercial de la zona oeste de Berlín, y muy cerca también de la Potsdamer Platz. La Puerta de Bradenburgo, mientras tanto, tampoco está muy lejos de allí.
Igualmente, si quieres visitar otros sitios de la capital, a menos de cien metros del recinto se halla una parada de transporte público, donde pasan autobuses que realizan un recorrido que parece preparado casi para los turistas. Por último, la famosa avenida Kürfürstendamm queda a solo un minuto.
No obstante, si nos fijamos en las habitaciones del hotel, encontraremos un confort muy importante, gracias a su imponente decoración, baño con secador de pelo, teléfono de línea directa, televisión vía satélite o por cable, minibar y caja fuerte. Para los amantes de los deportes, mientras tanto, se ofrece el “Cascade Wellness Center” con su sauna y un gimnasio.

Este jardín botánico es uno de los más grandes y completos de Europa, con sus 43 hectáreas y más de 22000 plantas. En él pueden hallarse el Museo de Botánica de la ciudad, además de una biblioteca especializada, mientras que en su entrada se ofrecen juegos para realizar durante la visita, y la posibilidad de contratar guías particulares.
Cabe destacar que este recinto requiere de varias horas para ser recorrido, y conviene llegar al mismo en su horario de apertura, cerca de las nueve de la mañana. Los meses de menos luz del año, el recinto se halla abierto hasta las cuatro de la tarde, extendiéndose conforme avanza la temporada hasta las nueve de la noche.
Si nuestra idea es llegar en taxi al jardín botánico, la dirección del lugar es Königin-Luise-Straße, en los distritos berlineses de Lichterfelde y Dahlem, ya que por su extensión se entiende que ocupa varias cuadras. Cabe recordar siempre que la entrada al jardín y al museo se paga conjuntamente, costando seis euros, y sólo al segundo, 2.50 euros.
Ahora, también existen otras posibilidades para acercanos a este excelente paraje natural, como por ejemplo los autobuses, en sus líneas 148 y 101, que tienen parada en las calles aledañas Unter den Eichen y Königin Luise Platz.
Este recinto hotelero, de marcado estilo urbano, fue construido en 1960 y posee seis plantas, con un total de 84 habitaciones, seis de las cuales son individuales, y algunas adaptables con camas para niños. Entre sus primeros servicios podemos destacar el hall de recepción con ascensores, abierto las 24 horas del día y con servicio de caja fuerte y de guardarropa, además de una sala de conferencias.
Cabe destacarse que este recinto posee una capacidad para cerca de cien personas, encontrándose repleto en temporada alta. El aparcamiento, bajo cargo adicional, es una de sus grandes ventajas, sin dejar de mencionar, claro, el servicio de la terminal de Internet que posee el mismo.
En lo referente a la situación geográfica del hotel, no podemos dejar de mencionar que se halla en el
Kurfürstendamm, en el centro mismo de Berlín occidental. Muy cerca de allí podrás encontrar el ICC y su recinto ferial, y enfrente hay tiendas, comercios, bares, pubs y una parada de transporte público, ideal para movilizarse por toda la ciudad.
Las habitaciones también son un punto reseñable del AGON Opera, ya que disponen de baño, teléfono de línea directa, TV vía satélite o por cable y conexión a Internet. También cuentan con conexión a Internet Wi-Fi, calefacción central y caja fuerte.

Con sus 212 habitaciones, 199 dobles y 13 apartamentos, este recinto es una de las mejores opciones de alojamiento en la capital alemana, especialmente a partir de su amplia gama de servicios, entre los que contamos con recepción 24 horas, ascensores, cajas fuertes, cambio de divisa, diversas instalaciones para conferencias y restaurante a la carta.
Por si esto fuera poco, en los últimos meses se han mejorado las prestaciones en cuanto al servicio de habitaciones y lavandería, además de ofrecer a los usuarios la posibilidad de alquilar bicicletas o un sitio en el aparcamiento del edificio. Incluso, para aquellos que lo quieran, se puede escoger el desayuno en el buffet del hotel.
En lo que hace a las habitaciones del mismo, son tan modernas y confortables como todo el edificio, y además se encuentran equipadas con cuarto de baño con secador de pelo, teléfono, televisión vía satélite y por cable, radio, conexión a Internet inalámbrica, minibar, cama doble, caja fuerte y calefacción central.
Por último, la ubicación geográfica del recinto es prácticamente ideal, ya que se halla en el centro mismo de la capital alemana, muy cerca de parajes como Potsdamer Platz o la avenida Kurfürstendamm.
Esto te permitirá llegar de forma rápida y segura, a los centros comerciales y de entretenimiento más importantes de Berlín.
En cualquier sitio turístico del mundo, uno de los puntos que siempre resulta de interés para los visitantes son aquellos lugares donde pueden dar cuenta de los platos y hábitos grastronómicos del lugar. Cafeterías, restaurantes y bares son lugares muy atractivos en las principales ciudades. Tomemos, como ejemplo particular para este caso, a Berlín.
Allí, el turista podrá elegir entre una amplia oferta que incluye a las más variadas comidas del mundo, aunque lo más tradicional una vez allí, sea disfrutar de los típicos mesones de comida alemana.
Algo que el turista no puede dejar de probar es la comida rápida alemana, dentro de las cuales las salchichas que son llamadas “Bratwurst” son las más populares. Son muy típicos estos lugares de comida, pero el exquisito sabor vale la pena. Otros platos típicos de la comida alemana son las famosas salchichas de Frankfurt, las albóndigas y los arenques. Otras comidas que se han vueltos populares, son aquellas de proveniencia turca o de herencia judía, esta última hoy muy de moda.
Uno de los restaurantes que vale la pena visitar, sin duda, es el Gerichtslaube, que emula la antiquísima comida de reyes de Prusia y señores de Brandeburgo, en un edificio que transporta en el tiempo a los comensales. Ofrece varios salones de comida caliente en sus dos plantas de estilo.
El "Gerichtslaube” se constituyó hacia 1270, cuando comenzaba la temprana Edad Media para Alemania. Es en verdad un símbolo del pasado cultural y aquitectónico del lugar y hoy por hoy un referente referente del mundo cultural gastronómico de Berlín.

En 1904 se terminó la construcción de esta verdadera maravilla arquitectónica, el edificio del Museo del Bode. Esta monumental construcción forma parte del grupo de museos que se encuentran en la llamada “Isla de los Museos”, ubicada geográficamente en el centro de la capital alemana, Berlín. Su colección cuenta con esculturas, piezas de arte bizantino, y monedas y medallas pertenecientes a distintos períodos históricos y a difentes civilizaciones.
La riqueza de su colección presenta importantísimas e invaluables muestras artísticas del antiguo Oriente cristiano, piezas de Bizancio y Rávena, así como otras tantas que datan del Medioevo, como por ejemplo el Gótico italiano y alemán, y también del Renacimieno. Importante fuente de obras y objetos de arte en general han sido, para el Museo de Bode, las cámaras artísticas de Brandenburgo y Prusia.
Antiguamente nombrado como Kaiser-Friedrich-Museum en honor del emperador alemán Federico III, su actual nombre se debe al que fuera su primer director y acaso el más significativo, Wilhelm von Bode, en el año 1957. De Bode surgió el concepto de las “salas de estilo”, en las que tanto las esculturas como las pinturas y las artesanías pertenecientes a una época se ven juntos, siguiendo una planificación temática.
Una de las singularidades arquitectónicas que presenta el museo Bode, diseñado por Ernst von Ihne, funcionario gubernamental en jefe de obras públicas es la de dar la impresión de surgir de las aguas del río Spree, ya que sus fachadas exteriores dan justamente a las orillas del río. Destacan en su construcción, de estilo barroco alemán, la inmensa cúpula central así como sus columnas y pilastras que lo decoran.

Alemania es sin lugar a dudas otro destino en el que encontraremos una diversidad de espacios para visitar, innumerables escenarios se nos presentan en la capital del país teutón, Berlín. En esta oportunidad, conocer sus barrios y sus sitios de atracción es el propósito.
Prenzlauer Berg es uno de los barrios que está de moda, es el ámbito donde convive un mundo multicultural y heterogéneo increíble. Por sus calles encontramos edificios de antaño, de construcción histórica, innumerables galerías de arte, restaurantes y parques nutridos de verde.
Pero para empezar el recorrido ideal hay que dirigirse a la estación de metro Eberswalder-Strasse, cercana a dos lugares de flora cultural imperdibles como son: Kulturbrauerei y Mauerpark. El primero de estos lugares es el centro de vida cultural de la zona, una fábrica antigua de cervezas que fue remodelada para las diversas exposiciones y eventos. Pero ella misma también es una atracción, pues sus gigantescas bodegas subterráneas e imponentes torres de ladrillos seducen la mirada.
El Mauerpark es un tradicional parque donde los domingos por la mañana es sede de un mercado de pulgas en el que uno puede adquirir lo que se imagine. Desde delicias gastronómicas de propia elaboración a excelentes muebles vintage, incluso algunos objetos de origen desconocido.
Si de alimentarse se trata uno de los lugares ideales es la Kastanienalle, en esta avenida cercana a Kulturbrauerei hay una diversidad de restaurantes donde probaremos comidas de origen local, pero también hay aquellos donde se pueden conseguir comidas de otros países. Pero pasar por la capital alemana y no degustar una rica cerveza significa que el viaje ha quedado inconcluso, para eso hay bares por doquier donde encontraremos muchas variedades.

La “Isla de los Museos”, llamada por error como “Isla del Museo”, es el nombre que lleva la mitad septentrional de la Spreeinsel, una isla en el río Spree, en el centro de la ciudad, y que se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de la capital alemana.
La misma lleva este nombre gracias a la existencia de varios importantes museos de renombre internacional formadas bajo varios reyes prusianos, y que pasaron a una fundación pública en 1918.
Entre los museos que se pueden observar allí cabe destacar primeramente el “Museo Antiguo”, construido entre 1823 y 1830, y que cuenta entre sus colecciones con el Antikensammlung, la conjunción prusiana de antigüedades.
Luego podemos ir al “Museo Nuevo”, que quedó prácticamente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, fue refaccionado el año pasado y hoy exhibe las colecciones egipcias y prehistóricas, entre ellas el afamado busto de Nefertiti.
La “Galería Nacional Antigua”, mientras tanto, contiene una colección de arte del siglo XIX donado por el banquero Joachim H. W. Wagener, que fue ampliada y hoy es considerada como una de las más grandes colecciones de esculturas y pinturas del siglo XIX en Alemania.
El “Museo Bode”, por su parte, fácilmente reconocible debido a su cúpula de marrón cobrizo, alberga las colecciones de escultura y arte de la tardo-antigüedad y bizantino.

Construido en 1897, pero a simple vista luciendo como uno de los más modernos de Berlín, el hotel Alexander Plaza de esta ciudad nos presenta dos edificios de seis plantas cada uno, con un total de 94 habitaciones, en las que se puede apreciar su entidad centenaria.
Cuenta además con un ambiente totalmente climatizado, además de caja fuerte, guardarropas y cambio de divisas, todos servicios disponibles en el hall de recepción.
Además, para aquellos que no sean demasiados afectos a salir del hotel, existen varias opciones de entretenimiento, como lo pueden ser la cafetería, el bar, el bistró y el restaurante con terraza acristalada, que permite algunas panorámicas espectaculares de Berlín.
También se destaca el alquiler de bicicletas, que te permitirá recorrer zonas aledañas, como el barrio de Mitte, en una preciosa calle de la parte histórica de la ciudad.
El ayuntamiento rojo, el barrio de San Nicolás, la Ópera Nacional, la sala de conciertos, la isla de los museos, la Unter den Linden, a la catedral y a la sinagoga de la Oranienburgerstraße, son sólo algunos de los paseos que podrás encontrar, si es que logras abandonar las habitaciones, con lujos como el baño con ducha y secador de pelo, teléfono de línea directa, TV vía satélite/cable, set de plancha y conexión a Internet.

La memoria es una de las virtudes del ser humano que más debemos cultivar cuando se trata de buscar la verdad, la justicia y la paz, y con el paso del tiempo se van erigiendo diferentes monumentos, museos y pabellones donde alguna parte puntual de la historia de la humanidad es resaltada y rescatada para que no se olvide con el paso de los años.
En la ciudad de Berlín, capital de Alemania, nos encontramos entonces con el Museo Judío. En este establecimiento, que forma parte del Museo de la ciudad de Berlín, encontramos documentos, fotografías y objetos que dan cuenta de la vida cotidiana de la comunidad judía en Alemania desde hace más de 2000 años.
Inaugurado en 1999, el edificio fue diseñado por el arquitecto polaco Daniel Libeskind y tiene fachadas metálicas con ventanales de formas extrañas y orientaciones desiguales. La forma de rayo, según explicó, busca evocar la sensación de vacío que han dejado los judíos berlineses desaparecidos durante la época del nazismo.
También pertenecen al Museo Judío la famosa Torre del Holocausto y el Jardín del Exilio, secciones dedicadas puntualmente a esta época oscura de la historia de la humanidad.
La Torre del Holocausto en un principio estaba compuesta por tres torres pequeñas que eran exteriores al edificio del complejo. La forma de la planta principal es cuadrada, con puntas, y se accede a través de un pasillo en el sótano. La única luz que entra en la sala lo hace por un hueco vertical ubicado en la parte superior del vértice más agudo de sus paredes.
El Jardín del Exilio, por su parte, es un cuadrado de enormes dimensiones situado por fuera del edificio con 49 pilares dispuestos en forma de cuadrícula. El número de pilares conmemora el año de fundación del estado de Israel (1948). Salvo el pilar principal, cuya base es de tierra de Jerusalén, todos los otros tienen debajo tierra de la ciudad de Berlín.




