Castillo de Neuschwanstein

Seguimos conociendo un poco a la distancia las maravillas que guarda Alemania, tierra de cuentos de hadas, de gigantes, de caballeros sobre corceles y armaduras, una extensión que hace honor a tanta mística gracias a su paisaje, que pareciera haber salido del más florido cuento.
Uno de esos rincones increíbles para visitar en el país europeo es el Castillo de Neuschwanstein, construcción que se destaca nada menos que por ser el castillo más admirado y visitado de todo el continente, situado en la cima de una montaña y rodeado completamente por ellas. Un espectáculo fascinante con una vista que parece de película.
Construido alrededor del año 1886, las obras comenzaron por el monarca Ludwig II y el castillo termino de construirse luego de su muerte. Luego de su apertura casi de manera automática sus espacios fueron reservados como un museo abierto al público.
La gran riqueza que adorna el castillo no solo se ve en su ornamentada fachada, sino en cada detalle decorativo en su interior. Destaca sobre todo el gusto exquisito con el que se amueblo y decoro cada uno de los espacios, desde los detalles más ínfimos, como cisnes dorados en los picaportes de las puertas del mismo.
La habitación del rey se termino con la apariencia de una capilla gótica, y junto a ella se encuentra un pequeño refectorio, donde el monarca realizaba sus oraciones. La decoración del Castillo de Neuschwanstein está dedicada al compositor Richard Wagner, ya que cada habitación representa una escena en particular de alguna de sus obras, con historias dibujadas en las paredes, por ejemplo en la habitación real se representa la opera Tristán e Isolda, de las más populares del artista.
Para visitar el Castillo de Neuschwanstein se deben comprar las entradas en la ciudad de Fussen, un pequeño poblado a los pies de las montañas escarpadas sobre las que descansa el castillo. La visita es guiada y dura alrededor de una hora y media.
