Castillo de Sant Angelo

Otro de los grandes monumentos y sitios históricos de Roma, cerca de la ciudad del Vaticano, es el imponente Castillo de Sant Angelo, que se levanta a orillas del famoso río Tiber, frente al puente que lleva el mismo nombre del castillo.
Este monumental edificio fue mandado a construir en el año 135 d. C. por el emperador Adriano, quien fuera el emperador con el cuál el imperio Romano alcanzara su mayor extensión territorial. El propósito del castillo fue cumplir la función de mausoleo personal para el propio Adriano y también familiar. Se terminó en el año 139, y las finalizaciones de las obras estuvieron a cargo de Antonino Pío, emperador que sucedió a Adriano y que además mandó a deificarlo.
Como muchos de los monumentos históricos de la eterna ciudad de Roma, como por ejemplo el Coliseo o el Foro Romano, el Castillo de Sant Angelo fue levantado en piedra travertino. En honor a Adriano, se realizó una cuádriga (carroza tirada por cuatro caballos en línea, típica del Imperio Romano) que era conducida por él mismo, construida en bronce.
Poco tiempo después de su construcción, el monumento pasó de ser edificio mortuorio a ser un edificio militar. En el año 403, fue integrado a su frente la Muralla Aureliana, para defensa romana contra las invasiones bárbaras, de la que actualmente se conservan 12 kilómetros.
La estatua del ángel que se alza en la cúspide del edificio, tiene una anécdota curiosa: el papa Gregorio I, en el 590, vio sobre la cúpula del castillo al Arcángel San Miguel. Debido a que en esa época una epidemia de peste asolaba Roma, el papa interpretó en esa aparición el augurio del final de la misma.
El Castillo de San Angelo se comunica con el Vaticano a través del corredor llamado Passeto, de 800 metros de longitud.
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