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Siempre estamos hablando acerca del verano, el sol y la arena, pero existe también otra época del año en la cuál el turismo está muy activo, el invierno, con destinos montañosos y boscosos en las primeras listas de elección, hoy hablaremos de algunas posibilidades para pasear por el invierno europeo.

Primero que nada, vale recalcar que las principales capitales del continente son muy visitadas en invierno, debido a la gran cantidad de monumentos y sitios históricos que se pueden visitar sin la necesidad de ser una ciudad costera.

Es así que París, Madrid, Roma y Berlín, entre otras ciudades de gran trascendencia a nivel mundial, son los principales destinos en cualquier itinerario de viaje de vacaciones de invierno.

Londres, por ejemplo, es una de las ciudades más grandes del viejo continente, y en ella se puede apreciar un gran número de culturas que conviven y configuran una ciudad cosmopolita y repleta de museos y galerías de arte.

Para los que buscan el romance, la ciudad de París no puede faltar. Con paseos por la Torre Eiffel, los tradicionales cafés parisinos al aire libro y el maravilloso Museo Louvre son solo 3 de las actividades que el viajero no puede ignorar al pasear por la capital francesa.

En Italia, tenemos Roma y Venecia, con el Vaticano, el Coliseo y decenas de fuentes, plazas y monumentos artísticos e históricos que no solo hemos visto en películas y libros, sino que realmente deben apreciarse en persona para contemplar la majestuosidad y valor que tienen para la comunidad mundial.

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En la ciudad de Eindhoven, en la provincia de Noord-Brabant en Holanda, visitaremos uno de los monumentos  más destacables, la iglesia de Santa Catalina.

Construida a mediados del siglo XIX por el arquitecto P. J. H. Cuypers, la iglesia es una muestra del estilo neogótico imperante, con sus altas puntas y el ladrillo a la vista que le da una imagen de majestuosidad a toda la construcción.

Las torres, que se elevan hasta los setenta metros una a cada lado de la entrada de la iglesia, son claramente diferenciables. La torre sur esta repleta de ornamentos delicados, con detalles en las terminaciones, mientras que la torre norte recuerda a un castillo, como si estuviera diseñada para proteger, desde lo alto, la integridad del edificio.

Abierta al público para las visitas, el turista que está en Eindhoven no debería perderse un breve paseo por Santa Catalina, con su planta en forma de cruz, recordando las estructuras de las basílicas, y el transepto de tres corredores, en forma simétrica con el cuerpo principal de la iglesia.

Los amplios ventanales, de forma circular, hacen alusión a Santa Catalina y dada la importancia que Cuypers le daba al simbolismo, es muy entendible que se haya respetado esa relación, ya que en Holanda la rueda es símbolo que representan a Catalina.

La fachada, custodiada por esculturas de mármol, consta de tres arcadas que contrastan el color oscuro de los ladrillos, dando una sensación de compenetración y equilibrio entre la iglesia y sus partes.

Visita cultural obligada para los viajeros, la Iglesia de Santa Catalina en Eindhoven ha sobrevivido a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, siendo reconstruida por el arquitecto C. H. de Bever, y se alza como un monumento de gran importancia cultural, tanto para creyentes como agnósticos, la obra a nivel arquitectónico es indiscutiblemente, majestuosa.

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