Destinos por Europa: Narva, la joya del Mar Báltico

Seguimos explorando el interior de los países de Europa del Este. Quizás nos encontramos ante localidades poco conocidas, pero que en su interior guardan secretos, leyendas, historias y tradiciones que son más que atrapantes. Hoy nos detenemos en la ciudad fronteriza de Narva, en Estonia.
Se trata del punto más oriental de la Unión Europea y ofrece excelentes vistas del paisaje ruso. Narva se encuentra más cerca de San Petersburgo que de Tallin, y se mantiene activa gracias a los viajeros que cruzan la frontera y se detienen en las posadas, o se aprovisionan antes de cruzar el territorio.
El puente de la amistad une Narva con Ivangorod (Rusia) y cruza el río que le da nombre a la ciudad de Estonia.
Los castillos de Narva e Ivangorod le otorgan una imagen imperial e importante a la localidad, y aunque constituyen una contraposición de estilos arquitectónicos, conforman un excelente complejo digno de mención.
La Fortaleza de Hermann cuenta además con el honor de ser el castillo mejor conservado de Estonia, y en su interior funciona el museo de la ciudad. Además de dar cuenta de años y siglos de historia, y de la vida cotidiana del siglo XVII, el museo también tiene un taller donde podemos crear nuestros propios recuerdos con herramientas de la época.
Narva fue conocida como “La perla blanca del Mar Báltico” pero fue totalmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial, y poco a poco ha ido recuperando algo de su esplendor. De todas maneras, se trata de un excelente destino para los amantes de la cultura y los destinos históricos.
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