El Castillo de Egeskov

De entre los cientos de castillos medievales que pueden visitarse en Europa, el de Egeskov, en Dinamarca, se ubica de seguro entre los tres mejor conservados, por lo que es un paraje obligado para todos aquellos que alguna vez pasan por Dinamarca, e incluso para los mismos daneses de otras provincias. Construido a mediados del siglo XVI, se ha convertido con el tiempo en un maravilloso símbolo arquitectónico, además de un sitio turístico.
Es muy interesante el hecho de que este castillo haya sido construido con un lago artificial alrededor, como se ve en la mayoría de las historias fantásticas de hace tiempo, siendo que la mayoría de estas edificaciones no tienen agua alrededor.
Las sólidas bases realizadas en roble son uno de los secretos para el espectacular mantenimiento del que presume esta obra, y aunque antes sólo podía acceder a su interior a través de un puente,se han instalado puertas para mejorar la llegada de viajeros.
El interior del castillo está claramente dividido en dos sectores, a fin de que ante un eventual ataque enemigo sorpresa, el segundo de ellos quedara aislado, protegiendo a los hombres entre sus paredes cerradas.
La isla Fiona, donde se encuentra esta edificación, basa buena parte de sus ingresos gracias al castillo, ya que es el mayor generador de visitas en la región. A fin de mantener su estado, cada año se realizan tareas de mantenimiento por parte del gobierno local.
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