escapada de fin de semana

Este condado de Hungría ubicado al sur del país muy cerca del mar Mediterráneo le da un clima muy particular a toda la región. Pues, en Baranya los veranos e inviernos son agradables y permiten hacer un recorrido por cada uno de sus llamativos paisajes, colinas y montañas, realizar alguna actividad deportiva y disfrutar de sus aguas termales.
Gracias al clima favorable en todo el año la vegetación es muy importante, siempre colorida generando un panorama realmente sensacional en sus laderas y montañas. La presencia de los bosques es destacable en sus colinas e incluso los hay en gran extensión por lo que han sido protegidos para mantener su conservación. El verde es predominante por aquí, allí sí que se puede decir que se respira aire puro por lo que resulta ser ideal para renovar el de nuestros pulmones.
También la presencia casi permanente del sol hace que se puedan forjar y producir los mejores vinos de la región, el vino tinto ardiente de Villány, entre otros de origen ancestral se pueden degustar en Baranya, junto con algunos alimentos locales al pie de cualquier montaña, lo cual no tiene precio.
Para tomar un descanso y relax luego de las caminatas y escaladas de montañas es necesario pasar por las aguas termales de Harkány o los jacuzzi. Vale aclarar que estas aguas son muy favorables para el cuidado de la salud, en especial de la piel, sin embargo para lo que quieren seguir con la diversión hay diversos lagos artificiales, piscinas con toboganes y otros servicios para seguir gastando energía.

Nuestra escapada de este fin de semana es hacia Oslo, la capital de Noruega y una de las ciudades más interesantes para analizar la historia y las viejas construcciones vikingas.
Con más de 500.00 habitantes, en sus callejuelas aún podemos descubrir los restos de los viajeros del mar que saqueaban las ciudades e impartían el temor con sus singulares embarcaciones.
De la ciudad original, cuyos rastros se remontan a crónicas con más de 1000 años, no quedan demasiadas señales, pero Oslo es una cuidad romántica con sus elegantes puertos, sus paseos costeros y un hermoso diseño de plazas y establecimientos gastronómicos y hoteleros.
La moderna Oslo nos invita a conocer su excelente combinación de edificios actuales con algunas joyas de la historia política y cultural, como puede ser el Ayuntamiento, que aún conserva las torres de color marrón oscuro. El interior está decorado con bellos murales de gran tamaño, y allí se entrega, cada 10 de diciembre, el Premio Nobel de la Paz.
Al pasear por las calles seguramente nos de la sensación de qué la ciudad es demasiado grande y no podremos disfrutar todas sus virtudes, pero existen diferentes maneras de evitar esto. Primero nos acercamos al edificio de la Oficina de Turismo, a pasos del Ayuntamiento.
Consultar, pedir mapas y escuchar las recomendaciones de los trabajadores del sector nos ayudarán a organizar mejor nuestro viaje. Pero siempre teniendo en cuenta que una ciudad tan histórica y hermosa como Oslo siempre tendrá nuevos secretos que revelarnos.
Para conocer más sobre la historia de los vikingos, una visita obligada es el Viking Ship Museum, que conserva tres embarcaciones del siglo IX. Descubiertas a principios del 1900, los barcos se encuentran en perfecto estado gracias a que habían sido enterrados en arcilla azul.
