Escapada a los monasterios y montañas de Berane

Ubicada al noreste de Montenegro esta pequeña pero cálida ciudad nos ofrece un recorrido sin igual por sus apacibles y amplias calles, que nos mostrará su rica historia a través de sus monasterios e iglesias que datan de muchos siglos atrás. Un lugar para encontrar la paz y relajarse en esta época donde los deportes de invierno son el fuerte de Berane.
Aquí parece que el tiempo se detuvo hace mucho, pues sus construcciones antiguas se mantienen inmutables, el patrimonio cultural e histórico forman sitios arqueológicos, monumentos religiosos, numerosas estructuras indígenas de arquitectura étnica en aldeas y katunes (tierras de pastoreo en verano), cabañas de madera y molinos de agua. Cada uno de estos lugares no tiene desperdicio y se agigantan ante las imponentes montañas que rodean la ciudad, haciendo un paisaje sin igual y más en época invernal.
El monasterio Đurđevi Stupovi, fue cimentado a finales del siglo 12 por el sobrino de Stefan Nemanja, Stefan Prvoslav, es la más valiosa de las estatuas históricas y culturales de esta ciudad. También otro lugar que obliga a echarle un vistazo es la mezquita de Petnjica, edificada en el siglo 16, y el monumento de la libertad Jasikovac con 40 bloques de granitos situados en redondel alrededor del obelisco de 18 metros de alto que simboliza la bala.
Para poder alcanzar y ver la majestuosidad de esta tranquila ciudad debemos dirigirnos a lo más alto, tomarnos las telesillas que nos llevarán a los lugares de esquí en Skrivena y Smiljevica. Y por supuesto aprovechar la oportunidad de practicar esta actividad, que es uno de los fuertes que tienen Berane en invierno, así como lo es el senderismo, y el ciclismo de montaña.
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