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Francia



Restaurantes y puntos de interés por Europa, los mejores establecimientos para disfrutar una cena romántica, un almuerzo con amigos o lo mejor de los platos regionales, hoy nos vamos hasta la ciudad de  La Rochelle, en Francia, para disfrutar la comida del restaurante Richard Coutanceau.

Ubicado en la Playa de la Concurrence, es considerado 2 estrellas Michelín desde 1986 y miembro de la asociación Relais & Châteaux desde 1987.

Al encontrarse cerca del puerto, muchos paseantes se detienen luego de caminar por varias horas y disfrutan platos con mariscos frescos, salsas y pescados de gran calidad y toda la magia de algunos de los mejores chefs de la región.

Los quesos franceses también están cuidadosamente presentados, y la variedad ofrecida en el restaurante Richard Coutanceau no tiene nada que envidiar a los restaurantes de primera línea de París.

Cuenta también con una amplia selección de vinos finos, whisky, licores y coñacs, todo un acompañamiento para un almuerzo o cena de lujo en las costas francesas.

Los platos combinan tradición e inventiva para ofrecer un menú diferente, con búsqueda de nuevos sabores y olores, esperando que el comensal siempre regresé.

El personal es amable y el restaurante ofrece excelentes vistas del puerto y sus alrededores, el Richard Coutanceau es un restaurante con estilo, recomendado para descansar y comer bien luego de un paseo por las costas de La Rochelle.

Para las cenas y almuerzos de San Valentín hay menús y reservas especiales, si esta pensando en viajar hasta La Rochelle, no deje pasar su oportunidad para deleitarse con la cocina del Richard Coutanceau Restaurant.



Hoy en Viajar por Europa nos volvemos a detener en Francia, para recorrer en detalle uno de los paseos más famosos y reconocidos de París, el de la Torre Eiffel.

Este hermoso monumento fue inaugurado a fines del siglo XIX, un 31 de agosto de 1889 cuando el ingeniero Gustave Eiffel presentó lo que sería su obra más importante, con motivo de la Exposición Universal.

Sin embargo, la torre no fue desde sus inicios reconocida como la estupenda obra de arte e ingeniería que hoy apreciamos, sino que la comunidad parisina se mostró decepcionada por su extraña forma. Al agregarle unas antenas en su punta se evitó su demolición, ya que desde ese momento fue el edificio más alto del mundo, hasta que el Empire State le quitó el privilegió. Pero casi es derrumbada, debido a que la población no llego a entender el diseño o la magnitud de semejante obra.

La torre ha sido utilizada como fuente de inspiración para toda clase de obras, pinturas y poemas dada la magia de sus alrededores, símbolo del romanticismo y de la hermosura de la ciudad de París. Pero también ha habido sucesos extraños, como lanzamientos en paracaídas, experimentos con alas, salto bungee y suicidios, lamentablemente.

La torre está dividida en tres pisos entre los que se reparten diferentes locales, desde restaurantes, como Altitude y Julio Verne, hasta museos históricos con elementos y obras que refieren a la historia de esta obra y del barrio donde se ha emplazado.

El excelente paseo y ascenso hasta la punta de la Torre Eiffel, la vista dominante de la ciudad y la hermosura de las plazas, edificios y fuentes de París, un paseo imperdible y una de las atracciones más emblemáticas de Europa.



Hoy traemos la segunda parte de nuestra reseña al Museo del Louvre, una de las instituciones artísticas más importantes de Francia y el mundo.

Un detalle interesante, que remarca el crecimiento de esta importante institución artística y de turismo cultural, es la apertura de sus más recientes “sucursales”. Siguiendo un esquema bastante cuestionado de apertura de “museos-sede” (como el utilizado por la Fundación Guggenheim), hoy en día se pueden disfrutar colecciones del Louvre en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) y Lens (cerca de la frontera con Bélgica).

Seguimos con nuestro análisis sobre el origen de las colecciones que hoy podemos disfrutar en el museo. Hablamos anteriormente de la Revolución Francesa y los excéntricos gustos de los reyes franceses, pero en esta oportunidad nos detendremos en las Guerras Napoléonicas.

Muchas obras fueron secuestradas en los países invadidos durante el gobierno de Napoleón, y tanta fue su importancia en la nación que el museo inclusive paso a llamarse Museo Napoleón. Pero con su caída hubo que devolver una gran cantidad de las pinturas, tanto a los países como a las iglesias. Sin embargo algunas quedaron en poder del museo, como la pintura de Las Bodas de Caná de Veronés.

En los últimos años, el museo paso a aumentar sus colecciones gracias a la donación de los privados y a un plan nacionalista pensado para fomentar las escuelas francesas de pintura. De todas maneras, la pintura italiana y de otros países también ha conseguido un gran porcentaje de representación en el Louvre de París.

Algunas de las donaciones principales incluyen la colección Betsabé de Rembrandt, El patizambo de José de Ribera y la del Barón de Rothschild (con más de 40.000 grabados y 3.000 dibujos, entre otras obras).



Seguimos visitando los museos más importantes del mundo en Viajar por Europa, y en ésta oportunidad haremos un repaso a las más importantes colecciones del Louvre, demostración del poder económico y cultural de Francia a nivel mundial.

A lo largo de varios siglos, Francia fue una de las potencias que promovió el mecenazgo, permitiendo así que muchos artistas dedicarán sus vidas a la creación de obras que hoy en día podemos apreciar y disfrutar en los museos del mundo, salvo excepciones.

En épocas de la dinastía Borbón y de Napoleón Bonaparte, las adquisiciones de tipo arqueológico contribuyeron a la creación de una de las colecciones más variadas a nivel artístico internacional, aunque también ha sido origen de diferentes disputas, ya que varios países han requerido en más de una ocasión la recuperación de su patrimonio artístico. Dilemas políticos al margen, hoy comenzaremos un repaso por las galerías y muestras más importantes del museo, para los amantes del turismo cultural y los museos más importantes del mundo, nuestro destino de hoy: el Museo del Louvre, en París.

Las colecciones reales ya eran importantes en tiempos del rey Francisco I (quién ofició de protector del maravilloso Leonardo da Vinci en sus últimos años) pero fue con Luis XIV que crecieron a nivel exponencial, tras adquirir las colecciones personales del banquero Jabach y del cardenal Mazarino, y luego Luis XVI, quién era un aficionado a las pinturas de las escuelas holandesas y flamencas de arte pictórico.

Durante la revolución francesa también hubo un gran crecimiento en la totalidad de obras albergadas en el Louvre, principalmente debido a la supresión de los monasterios y de la nobleza, saqueando sus hogares. En tiempos de guerra, entre los años 94 y 95, grandes cantidades de obras belgas y holandesas pasaron a formar parte de las colecciones de uno de los museos, hoy en día, más importantes del mundo. Es interesante la importancia de este museo, que además de ser objeto de diversos análisis y viajes turísticos, cuenta con una variada batería de audioguias y mapas para disfrutar sus amplias galerías.



Una de las ciudades más hermosas de Francia, sin hablar de la espléndida ciudad capital, es Burdeos, en el sudoeste del país, con su ambientación portuaria y sus edificios históricos.

La ciudad esta atravesada por el río Garona, y su puerto es accesible para diferentes tipos de embarcaciones, entre las que destacan los buques y cargueros, aunque Burdeos es más bien un punto de pasada, ya que suelen detenerse más hacia el sur, en Bassens.

En los últimos años la ciudad ha comenzado una serie de incrementos en la aglomeración de ciudadanos, y la urbanización hace que año a año se encuentren nuevos edificios y conjuntos de casas que albergan una población que supera ampliamente el millón.

La ciudad fue fundada en el siglo III a. C. con el nombre de Bituriges Vivisques por una tribu gala. Su momento histórico y cultural de mayor importancia fue a mediados del siglo XVIII cuando el comercio con las Indias orientales se encontraba en su apogeo, el puerto de Burdeos supo aprovechar al máximo los beneficios e inclusive fue la capital del gobierno durante la Primera Guerra Mundial.

Algunos de los puntos de interés en la ciudad incluyen el Puerto de la Luna (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), la Torre Pey-Berland, la basílica de Saint-Michel, la Catedral de San Andrés y el Museo de Aquitania, entre otros.

Durante el siglo XVI la actividad literaria tuvo algunos grandes exponentes salidos de Burdeos, y entre el más destacado se encuentra Montaigne, quién publico sus “Ensayos” en 1580 y fue alcalde entre 1581 y 1585.

También se redacto la internacionalmente reconocida obra de “El espíritu de las leyes” del Barón de Montesquie en esta ciudad, cuna de la cultura y la economía medieval francesa.



Viajamos hasta París para pasear por la Plaza de los Vosgos, ubicada en el Barrio Le Marais, y rodeada por todo tipo de edificios lujosos, una visita recomendada por las guías turísticas de la ciudad.

Si bien no es una plaza “grande”, sí tiene hermosos detalles en sus alrededores, que la convierten en una verdadera atracción de la ciudad. Los espacios públicos de París no dejan de deslumbrar, y encontrar algunos puntos no tan “famosos” nos permiten una relación más íntima con la ciudad.

El centro de la plaza está compuesto por algunas fuentes y jardines, muy hermosos e ideales para sacar fotos y disfrutar del escenario con edificios de fachadas rojizas en el fondo.

Dado que las principales atracciones de la ciudad, como los Museos o la Torre Eiffel, siempre están repletos de gente, es interesante asistir a un escenario deslumbrante pero no tan masificado.

La Plaza de los Vosgos está custodiada por algunos edificios históricos, como el Pabellón del Rey y de la Reina. Uno de los puntos más interesantes de la zona es el grado de conversación. No solo los jardines y fuentes están cuidados, sino que los lujosos e históricos edificios también gozan de un aspecto cuidado.

Para los amantes de los paseos tranquilos, de las fuentes y las plazas, para sacar fotos y disfrutar de las plazas tradicionales de París, una ciudad que invita no solo a los históricos cafés de la calle, sino para conocer íntimamente espacios verdes y tradicionales de París.



Hoy nuestros viajes por Europa nos llevan hasta Lyon, más precisamente al Parque de la Cabeza de Oro uno de los más deslumbrantes jardines botánicos de la ciudad.

Se encuentra en el centro de la ciudad, cerca del sector norte, y por sus dimensiones y hermosura no tiene nada que envidiarle a otros parques quizás más reconocidos mundialmente, como el Central Park o el Parque del Retiro.

El parque consta de decenas de caminos bordeados por todo tipo de árboles, flores y plantas, y se transforma en una verdadera joya para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad.

Los lagos artificiales, los bancos para detenerse a descansar o el pequeño zoológico del Parque de la Cabeza de Oro son solo algunas de las actividades que podemos realizar al llegar.

En Lyon es una de las atracciones imperdibles debido a la belleza de sus colores y la hermosura que se vive y trasmite en cada uno de sus rincones. Jóvenes, parejas de enamorados y adultos visitan diariamente el lugar, y a veces es posible ver a los niños visitando lo s alrededores, aunque principalmente el parque recibe a los adolescentes y adultos, más capaces de apreciar la belleza de la naturaleza.

Muchas veces, cuando el tiempo acompaña, es normal ver algunas personas haciendo picnic en los alrededores, y es una actividad muy recomendable si tenemos suficiente tiempo.

Limpio, extenso y muy apacible, el Parque de la Cabeza de Oro en Lyon es una verdadera joya. Uno de los jardines botánicos más impresionantes y extensos de Francia.



Siguiendo con los mejores destinos veraniegos en Europa, hoy hablaremos nuevamente sobre las costas francesas, en particular de las de la región de Niza.

A lo largo de la bahía que se extiende entre Rauba Capua y el aeropuerto, al otro lado del paseo des Anglais, encontraremos cerca de 15 playas privadas que ofrecen al viajero todo tipo de servicios para disfrutar a pleno del relajante sonido del mar, del sol y de toda una serie de actividades que incentivan a que, año a año, miles de turistas visiten la región.

Hay que remarcar un pequeño inconveniente en las playas de Niza, y es que el suelo no es de arena, sino de pequeñas piedras que se tornan bastante molestas para andar descalzos. De todas maneras, el agua cristalina y la abundancia de servicios la convierten en un lugar muy visitado, y pese a las cantidades siempre crecientes de turistas, las playas se mantienen limpias.

Los alrededores de las playas, paseos peatonales, calles y bulevares, están sembrados de palmeras y lujosos edificios donde encontraremos tiendas de ropa, confiterías, restaurantes y algunos de los locales nocturnos más importantes de la ciudad.

Hay que tener en cuenta que en las playas privadas nos cobrarán todo, desde la sombrilla y la ubicación hasta toalla, sí es que en un descuido nos olvidamos de llevarla. Por otro lado, los lugares están emplazados de manera estratégica para permitir disfrutar de las mejores ubicaciones para broncearnos y disfrutar las bondades del sol.

Otro consejo al visitar las playas privadas es no llevar comida, ya que el negocio está en la ingesta de comidas y alimentos en sus bares, por lo cuál esta prohibido. Sin embargo, la calidad de los alimentos en los restaurantes es única, y un pequeño lujo de vez en cuando nunca está mal en vacaciones.



Las pequeñas aldeas y poblaciones diseminadas a lo largo de toda Francia ofrecen una experiencia realmente interesante, que a veces transporta al viajero a los tiempos medievales, con los mercados de la ciudad funcionando en la plaza, las callejuelas estrechas y algún que otro castillo custodiando la región, recordando los tiempos donde un ataque bárbaro podía significar la ruina de una comunidad.

Situada en la cima de una colina, y apuntando hacia la cadena montañosa del Morvan, encontramos la pequeña aldea de Mont Saint Jean. Una muestra irrefutable del pasado medieval de la región, que aún hoy día conserva la costumbre de realizar una feria artesanal (durante el mes de Agosto), a la que viajan no solo turistas sino también personas de la zona, para aprovechar a producción de los artistas y comerciantes de la región.

A pocos metros de la ciudad se encuentra un imponente castillo, que marca claramente los momentos de mayor tensión de la Aldea, cuando la familia Vergy debía cuidarse por sus disputas con otras familias feudales de la región. La posesión del castillo ha ido cambiando con el tiempo, siendo durante gran parte de su vida útil posesión de la iglesia, que construyó una cripta y utilizo las instalaciones para proteger y trabajar con sus fieles.

La aldea de Mont Saint Jean también cuenta con un antiguo hospital, que en el pasado perteneciera a la Orden de San Agustín, el Priorato de Nailly. Sus funciones como casa de sanidad fueron ejercidas hasta bien entrado el siglo XVIII pero durante la revolución fue confiscado por los aldeanos y utilizada como asilo para los pobres.

Un dato interesante es que, durante la revolución, Mont Saint Jean cambió, brevemente, su nombre a Mont Serein.



En Francia, a orillas del río Cher en lo más profundo del Valle de Loira, se encuentra el imponente castillo de Chenonceau, también conocido como “el castillo de las Damas”.

Construido en el año 1513 a pedido de Catherine Briconnet, fue ocupado y ampliado por las sucesoras Diana de Poitiers y Catalina de Medicis, y finalmente la señora Duplin, que consiguió salvar la estructura ante los peligros suscitados tras la Revolución Francesa.

Por esa razon, el apodo de “castillo de las Damas”, ya que fueron mujeres las responsables de que hoy en día se puedan apreciar las bondades de esta maravillosa edificación.

Sus amplios jardines, los caminos circundantes, las excelentes piezas de mobiliario renacentista y los múltiples cuadros y obras pertenecientes a artitas de renombre, como Tintoretto, Rubens y Rigaud, entre otros.

En el castillo, repleto de obras y elementos arquitectónicos que deben ser conservados, artistas, restauradores y profesionales trabajan constantemente para ofrecer una de las experiencias más vívidas posibles. Así, cuadros como “La educación del amor”, cuyo original reposa en la habitación que otrora usará Catalina de Médicis, son restaurados y estudiados con detenimiento, mientras los museos más importantes del mundo, como el la National Gallery de Londres, reciben otras versiones, como la de lienzo de esta obra en particular.

El castillo destaca también por su brillante implementación, que se adecuó a la casa de verano que la familia Marque tenía en los alrededores, y de la cuál aún se conserva la torre, parte esencial del castillo de Chenonceau.

Los jardines y patios del castillo, que merecen un análisis a parte que realizaremos en nuestra próxima visita, son verdaderamente deslumbrantes. Con nombres llamativos como El Laberinto, el Jardín de Diana, el Jardín de Catalina y el Jardín verde.

Los paseos por el río Cher y la majestuosidad del castillo lo han convertido en una de las atracciones más importantes de la región de Loira.