En la ciudad de Eindhoven, en la provincia de Noord-Brabant en Holanda, visitaremos uno de los monumentos más destacables, la iglesia de Santa Catalina.
Construida a mediados del siglo XIX por el arquitecto P. J. H. Cuypers, la iglesia es una muestra del estilo neogótico imperante, con sus altas puntas y el ladrillo a la vista que le da una imagen de majestuosidad a toda la construcción.
Las torres, que se elevan hasta los setenta metros una a cada lado de la entrada de la iglesia, son claramente diferenciables. La torre sur esta repleta de ornamentos delicados, con detalles en las terminaciones, mientras que la torre norte recuerda a un castillo, como si estuviera diseñada para proteger, desde lo alto, la integridad del edificio.
Abierta al público para las visitas, el turista que está en Eindhoven no debería perderse un breve paseo por Santa Catalina, con su planta en forma de cruz, recordando las estructuras de las basílicas, y el transepto de tres corredores, en forma simétrica con el cuerpo principal de la iglesia.
Los amplios ventanales, de forma circular, hacen alusión a Santa Catalina y dada la importancia que Cuypers le daba al simbolismo, es muy entendible que se haya respetado esa relación, ya que en Holanda la rueda es símbolo que representan a Catalina.
La fachada, custodiada por esculturas de mármol, consta de tres arcadas que contrastan el color oscuro de los ladrillos, dando una sensación de compenetración y equilibrio entre la iglesia y sus partes.
Visita cultural obligada para los viajeros, la Iglesia de Santa Catalina en Eindhoven ha sobrevivido a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, siendo reconstruida por el arquitecto C. H. de Bever, y se alza como un monumento de gran importancia cultural, tanto para creyentes como agnósticos, la obra a nivel arquitectónico es indiscutiblemente, majestuosa.