Kremlin de Moscú

En el corazón de la capital de Rusia, Moscú, se encuntra el renombrado Kremlin, un espacio compuesto un conjunto de edificios fortificados, torres y edificios de orden civil y religioso.
Este centro limita con la famosa Plaza Roja de Moscú hacia el este, el río Moscova hacia el sur y hacia el oeste el Jardín de Alejandro. Dentro de él se alzan cuatro palacios y cuatro catedrales, todos delimitados por un sector espacial dentro de las Murallas del Kremlin, donde se alzan las torres. De allí proviene la palabra eslava Kremlin: centro amurallado.
Este centro data del siglo XI, cuando cumplía la función de una pequeña ciudadela eslava, cuando todavía no existía la misma Moscú, de la cual se hace mención, por primera vez, en el año 1147. En el siglo XII, el centro tenía ya una muralla y allí se reunían artesanos y mercaderes para hacer sus negocios. Esas mismas murallas resistieron los atques mongoles en el año 1238.
En el siglo XIV, Moscú se convierte en la capital de los príncipes. En el Kremlin se construyó una fortaleza de piedra blanca, una nueva muralla alrededor de la fortaleza, con un perímetro que superó los 1.600 metros, y la familia real de Moscú trasladó allí su resisdencia.
Además, se construyeron cuatro catedrales, que hoy son puntos turísticos visitados por miles de personas: construyeron las catedrales de piedra blanca en la parte sur de la colina del Kremlin: la catedral de la Asunción (1326), la Iglesia de Nuestro Salvador (1330), la Catedral de San Miguel (1333), y en el centro del Kremlin fue levantada una atalaya, la torre del campanario de San Iván (1329).
Durante los años del socialismo de la Unión Soviética, el Kremlin, centro de Moscú, se transformó en el símbolo del gobierno de Rusia, de manera como la Casa Blanca para el gobierno de los Estados Unidos de América.
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