Múnich y su interminable recorrido

La Capital del Estado Libre de Baviera, al sur de Alemania, allí nos encontraremos con Múnich. Una ciudad que no tiene desperdicio y que alcanzará con una semana para poder conocer a fondo cada uno de sus sitios más atractivos y pintorescos. Una metrópoli que ofrece diversidad de actividades, desde lo clásico e histórico hasta lo más moderno.
Su pasado histórico es sin dudas un orgullo para Múnich, que aún conserva y muy bien a sus iglesias barrocas y palacios. El templo Nuestra Señora es una obra arquitectónica sin igual, con un estilo gótico de antaño, más precisamente del siglo 15. El palacio de Nymphenburg, la antigua casa de Wittelsbach es un lugar de paseo obligado con sus innumerables colecciones históricas, el amplio parque repleto de corrientes de agua, pequeños lagos y palacetes escondidos, pero su mayor atracción es su estructura barroca de gran magnitud.
La Marienplatz es la plaza característica de esta bella ciudad, ya con un estilo neogótico es el centro de toda fiesta y acto político. Los carnavales y también el mercado navideño son algo tradicional de la plaza central, de la cual parten las calles que nos pueden llevar a los mejores locales comerciales.
Si la intención es llevar adelante alguna actividad deportiva, cualquier época del año es propicia para hacerlo. En invierno podremos disfrutar del patinaje sobre hielo, trineo, esquí de fondo, mientras que el verano es más para la natación y relajarse a la vera de algunos de los 7 lagos y 9 piscinas al aire libre.
Si de arte se trata la Pinacoteca es en lugar donde se encontrará las mejores pinturas de Europa de los siglos XIV al XVII. Duder, Rembrandt, Rubens y Leonardo da Vinci están presentes en las salas de la vieja Pinacoteca, pero en la moderna hallamos pinturas y esculturas del siglo XIX. Este centro por algo es considerado uno de los museos de Bellas Artes más destacados del mundo, lo cual no puede obviarse por su andar en Múnich.
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