Sus detractores le objetan que carece de grandes monumentos al estilo de Paris, Roma, o Londres, pero sus devotos admiradores ponderan como contrapartida su gracia, la estimulante lipidez de su aire, la simpatia de sus habitantes, los inolvidables y familiares sabores de su cocina, su vitalidad y su deslumbrante musica. Tambien su clima: al ser la capital mas alta de Europa (646mts.), los veranos son calurosos pero secos, y los inviernos agradables.
Comparaciones aparte, no le faltan por supuesto a Madrid esplendidos monumentos, comenzando por la grácil Fuente de la Cibeles, el mayor simbolo de la ciudad, inaugurada a fines del siglo XVIII, a los austeros lujos del Escorial, levantado por Felipe II como mausoleo y lugar de retiro espiritual. O la monumental Plaza Mayor, construida en 1616, desde cuyos 437 balcones los madrileños asistieron, como desde los palcos de un gigantesco teatro, a un variado espectaculo en continuado que incluia alternativamente actos de fe, corridas de toros, fiesta, verbenas, juicios de la inquisicion, ajusticiamientos y otros entretenimientos propios de la epoca.
Contaremos cual magico cuento antiguo, en la siguiente Parte II de esta inimitable Madrid, entre todas sus maravillas, sus grandes museos con colecciones unicas e imperdibles, magnificas obras de un pasado que fue plasmado a traves de ellas...