Monumentos Londres

Situada en Kensington Gardens, en el Hyde Park de Londres, muy cerca de donde vivía su creador literario, James Mathew Barrie, se encuentra la estatua del legendario personaje Peter Pan. Aparecido por primera vez en 1904 con singular éxito en la escena teatral londinense como Peter Pan o el niño que se negaba a crecer, el personaje es en realidad un cruel testimonio encubierto de la infancia y la vida de su autor.
Cuando niño, el hermano mayor de Barrie, David, murió antes de cumplir los 14 años de edad, lo cual causó una profunda crisis depresiva en su madre, quien a partir de entonces comenzó a ignorar por completo a James. Su padre, por su parte, jamás había tenido un vínculo con sus hijos, y de esta manera el pequeño James se sintió completamente desamparado.
Este trauma de la niñez, produjo en él un daño psicológico que le hizo padecer de una dolencia llamada enanismo psicogénico. El pequeño James dejó de crecer, sin desarrollar jamás la pubertad. Llegó a su edad adulta midiendo apenas 1, 47 metros. Si tenemos en cuenta la simbología de Peter Pan, su personaje más famoso, podemos entender cuánto hay del propio autor en este personaje.
Es inevitable, por su parte, establecer una conexión entre Peter Pan y los Jardines de Kensington, ya que Barrie solía ir a dar habituales paseos por los jardines, donde conoció a una familia de cinco niños, los Llewelyn Davies, que también daban paseos a menudo acompañados de su niñera.
Estos niños fueron de radical importancia para Barrie, quien los acogió en su corazón y le sirvieron de inspiración para crear a la pandilla que secunda a Peter en sus aventuras. Sólo uno de ellos llegó a la edad adulta, muriendo los restantes de maneras trágicas antes de cumplir los 21 años.
El mismo Barrie mandó a construir la estatua, que se erigió secretamente durante una noche de 1912. Supuestamente inspirada en una fotografía de uno de los pequeños Llewelyn Davies, de nombre Michael, el escultor George Frampton obró por cuenta propia utilizando como modelo a otro niño. Barrie se decepcionó muchísimo, llegando a declarar: “No muestra al demonio dentro de Peter”. Como sea, Kensington Gardens es sin dudar el sitio adecuada para esta obra.

Trafalgar Square es una plaza central en Londres que conmemora una de las fechas históricas más importantes en la vida política, y por ende económica, del Imperio Británico: la derrota de la armada combinada franco-española, el 21 de octubre de 1805 frente al Cabo Trafalgar, en cercanías de Cádiz, para terminar así con la creciente influencia que el primer imperio francés, al mando de Napoleón Bonaparte, estaba extendiendo por toda Europa e islas del Caribe.
La por entonces alicaída España, que ya había perdido el poderío imperial que otrora conociera cuando el descubrimiento de América, estaba reducida a “satélite político” de la poderosa Francia, razón por la cual debió prestar apoyo en esta batalla tan significativa, la cual tendría como categórico vencedor al Imperio Británico.
Para el reino ibérico, la derrota sufrida frente a la Armada Británica, significaría la pérdida definitiva de su control y poder político-económico en la región del Río de La Plata, lo cual permitió la precipitada declaración de Independencia y ya luego de este proceso el establecimiento de lazos comerciales, en el marco del librecambio, con los ingleses.
Antiguamente llamada Guillermo IV, la plaza fue rebautizada en honor a la batalla de Trafalgar por iniciativa de George Ledwell Taylor, reconocido arquitecto y terrateniente londinense. Ya desde la época de Eduardo I, en la zona norte de la plaza, se situaban las caballerizas reales, denominándose a ese sector como Charing Cross. Actualmente, Charing Cross es tenido en cuenta como el corazón de Londres y desde ella se miden todas las distancias.
Trafalgar Square es un complejo urbanístico arquitectónico que a través de los años y de continuas reformas y actualizaciones, se mantuvo como atractivo turístico y patrimonio histórico cultural. Está formada por un gran área central rodeada de calles en tres de los cuatro lados.
En el centro, se alza una gran columna en homenaje al Almirante Horatio Nelson, uno de los héroes británicos más importantes de todos los tiempos. Sobre la columna, en honor a Nelson, se alza una estatua suya. Rodean a la columna, fuentes y leones; hacia el norte, se encuentra la National Gallery y al este la iglesia de St Martin's-in-the-Fields así también como la embajada de Sudáfrica, y al oeste la embajada de Canadá.

La capital inglesa cuenta con varios elementos importantes si es que somos turistas y queremos pasar un rato entretenido, pero una de las visitas que se hacen ineludibles es sin duda la del famoso reloj denominado Big Ben, aunque en realidad esa terminología es únicamente para la campana que se ubica en su punto más alto, siendo que el resto de la edificación han sido bautizado como la Torre del Reloj de Westminster.
También conocida como la Torre de San Esteban, la misma cuenta con casi cien metros de altura, y fue diseñada por el arquitecto Charles Barry, quien escogió un diseño gótico vaticano para esta importante obra.
Más allá de tratarse de una invaluable postal de lo que es Londres y la practicidad inglesa, este reloj ha marcado durante años la hora local con una efectividad enorme, apenas trayendo problemas de mantenimiento.
Aunque observar el reloj parece una tarea sencilla si uno realiza la visita de forma particular, al momento de contratar un guía para conocer el mismo, la travesía puede extenderse durante varias horas debido a la cantidad de detalles impactantes que existen en torno a esta construcción.
Como anécdota, vale destacar que en cada una de las bases de los relojes, se encuentra la inscripción “Dios guarde a nuestra reina Victoria I”, tallada allá por 1859, cuando el mismo entró en funcionamiento.


