Monumentos Roma

Dentro de las miles de habitaciones que componen el complejo de edificios denominado como Palacio Apostólico, también llamado Palacio Papal o Palacio del Vaticano, encontramos la por demás célebre Capilla Sixtina. Se encuentra sobre el sector derecho de la Basílica de San Pedro, y es diariamente visitada por miles de turistas. Fu construida entre los años 1477 y 1480, por orden del papa Sixto IV, de donde proviene el nombre de “sixtina”, para restaurar la antigua Capilla Magna del Vaticano.
Su estilo arquitectónico emula pretendidamente el Templo de Salomón del Antiguo Testamento. Su interior, por su parte, está decorado por obras sublímes y famosas que pertenecen a los más grandes artistas del período del Renacimiento.
Entre ellos, destacan por sí solos los nombres de Miguel Ángel, que entre 1508 y 1512 pintó los famosos frescos de la bóveda de 1.100 m² por encargo del papa Julio II. El conjunto todo de la bóveda, que en principio desagradó al propio autor, es hoy famoso en todo el mundo, representando uno de los puntos más destacados del arte humana de todos los tiempos, y en donde tiene importante relevancia el pasaje conocido como “El Juicio Final”.
Son importantes otros autores que la fama y calidad l de sus obras a consagrado mundialmente, como Botticelli, Perugino, Signorelli o Domenico Ghirlandaio. Estos pintores, ni bien fueron terminadas las obras de construcción de la capilla, pintaron una serie de frescos sobre la vida de Moisés y otra sobre la de Jesús, a izquierda y derecha del altar respectivamente.
Para el mundo occidental cristiano católico, la capilla no sólo tiene importancia como símbolo de la cultura y el arte religiosa, sino que allí se reúne el cónclave que elige a los nuevos papas cuando fallece el actual.

Otro de los grandes monumentos y sitios históricos de Roma, cerca de la ciudad del Vaticano, es el imponente Castillo de Sant Angelo, que se levanta a orillas del famoso río Tiber, frente al puente que lleva el mismo nombre del castillo.
Este monumental edificio fue mandado a construir en el año 135 d. C. por el emperador Adriano, quien fuera el emperador con el cuál el imperio Romano alcanzara su mayor extensión territorial. El propósito del castillo fue cumplir la función de mausoleo personal para el propio Adriano y también familiar. Se terminó en el año 139, y las finalizaciones de las obras estuvieron a cargo de Antonino Pío, emperador que sucedió a Adriano y que además mandó a deificarlo.
Como muchos de los monumentos históricos de la eterna ciudad de Roma, como por ejemplo el Coliseo o el Foro Romano, el Castillo de Sant Angelo fue levantado en piedra travertino. En honor a Adriano, se realizó una cuádriga (carroza tirada por cuatro caballos en línea, típica del Imperio Romano) que era conducida por él mismo, construida en bronce.
Poco tiempo después de su construcción, el monumento pasó de ser edificio mortuorio a ser un edificio militar. En el año 403, fue integrado a su frente la Muralla Aureliana, para defensa romana contra las invasiones bárbaras, de la que actualmente se conservan 12 kilómetros.
La estatua del ángel que se alza en la cúspide del edificio, tiene una anécdota curiosa: el papa Gregorio I, en el 590, vio sobre la cúpula del castillo al Arcángel San Miguel. Debido a que en esa época una epidemia de peste asolaba Roma, el papa interpretó en esa aparición el augurio del final de la misma.
El Castillo de San Angelo se comunica con el Vaticano a través del corredor llamado Passeto, de 800 metros de longitud.

Es muy común, cuando hablamos de la historia de la antigua Roma, hacer referencia permanente al Imperio romano y su consabido poderío. No obstante, en algunos períodos Roma fue una república, y de esas épocas datan importantes hechos y monumentos.
Entre los restos que han quedados como legado de lo mejor de la era republicana en la antigua Roma, sin lugar a dudas el Foro Romano es el más importante, a la vez que motivo de fascinación.
Se trata de una construcción urbana única en su tipo, que representaba el centro de la vida republicana de Roma. esta zona central de la ciudad de Roma albergaba una mezcla de actividades sociales, políticas y comerciales al igual que hoy lo hacen las ciudades modernas. Puede decirse que el Foro romano fue precursor en la idea de agrupar una variedad de actividades concentradas en un mismo espacio.
Negocios y comercio, la administración pública y jurídica, así como lo político y lo religioso, se hallaban presentes como actividades públicas. Doce siglos de historia romana están reflejadas en el trazado y en los monumentos que nos han llegado como reliquias hasta nuestros días.
Era muy conocida en su época la llamada Vía Sacra, un camino de procesiones que cruzaba todo a lo largo el foro, conectándolo con el Coliseo.
Al caer Roma, el Foro fue olvidado como la mayoría de los monumentos. En menos de dos siglos, el foro estaba enterrado varios niveles bajo una serie de escombros. Sus templos y edificios habían sido robados, o utilizados como canteras para retirar el mármol o la roca llamada travertino, con la cual los antiguos romanos construían sus edificios principales, para construir edificios nuevos. Muchos artistas importantes del Medioevo se opusieron a esta práctica, como por ejemplo Miguel Ángel.
Actualmente, son famosos los restos que el foro incluye, demostrando la importancia que los romanos daban al uso del espacio urbano. Se conservan las ruinas de, entre otros monumentos, el Templo de Rómulo, el Templo de Castor y Pólux, y el arco de Septimio Severo. Fue este último el primero de los restos que comenzó a ser excavado para sacar el foro de nuevo a la luz, por Carlo Fea, en 1803. Fueron los arqueólogos del período napoleónico quienes comenzaron la limpieza del Foro, que no fue totalmente excavado hasta principios del siglo XX.

Uno de los monumentos más conocidos a nivel mundial y centro de panorámicas que han recorrido el planeta entero, la Fontana de Trevi es la más grande y simbólica de las fuentes de estilo barroco de Roma.
Fue construida en 1462 siguiendo la tradición antigua de la capital italiana de levantar monumentos en los puntos terminales de los acueductos para anunciar el establecimiento de los mismos, base de las ciudades hace varios siglos.
La fuente permaneció casi intacta hasta 1998, cuando el estado de Roma produjo una serie de remodelaciones en su estructura, especialmente en lo que respecta a la limpieza de la piedra que forma la Fontana, como así también la instalación de nuevas bombas de circuito cerrado y oxidadores para evitar posibles desperfectos en el futuro. Con su nuevo aspecto, este paraje se convirtió en uno de los puntos de encuentro más comunes de la ciudad, tanto para turistas como para los propios romanos.
Una de las tradiciones más viejas que existen en derredor de este monumento es el de lanzar monedas, mientras se piden deseos, a la fuente, por lo que es común ver el fondo de ésta de un color cobrizo.
Si bien esta visita puede realizarse en cualquier momento del día,es increíble ver los paisajes que se suceden gracias a la conjugación de la luz artificial como de los espacios naturales del paraje.


