Narva

Ubicada en la frontera norte que este país mantiene con Rusia, la ciudad de Narva se ha convertido en un precioso destino turístico, teniendo en cuenta la gran cantidad de bellos paisajes que se forman a su alrededor, sobre todo por el favorecimiento que sostiene una zona rodeada del río del mismo nombre, que comienza su recorrido en el Lago Peipus, donde miles de jóvenes se congregan cada fin de semana para pasear.
En este sentido, es de destacar que la mayoría de la población de esta ciudad es de origen ruso, y considerando que en buena parte fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido reconstruida sobre sus propias ruinas.
Justamente, los años siguientes a la reparación rusa prohibieron a los estonios regresar, por lo cual la distribución étnica se alteró drásticamente, generando una cultura fascinante en la zona.
Son muchos los lugares de interés cultural, histórico y turístico que se pueden apreciar en Narva, entre los cuales se encuentra por supuesto la “fortaleza de Narva”, que fue elaborada a base de piedra y está localizada en las laderas del río Narva.
La porción menor de la antigua Narva, que es denominada actualmente como “ciudad vieja”, es también un paseo de excepción en las cercanías de este sitio.

Seguimos explorando el interior de los países de Europa del Este. Quizás nos encontramos ante localidades poco conocidas, pero que en su interior guardan secretos, leyendas, historias y tradiciones que son más que atrapantes. Hoy nos detenemos en la ciudad fronteriza de Narva, en Estonia.
Se trata del punto más oriental de la Unión Europea y ofrece excelentes vistas del paisaje ruso. Narva se encuentra más cerca de San Petersburgo que de Tallin, y se mantiene activa gracias a los viajeros que cruzan la frontera y se detienen en las posadas, o se aprovisionan antes de cruzar el territorio.
El puente de la amistad une Narva con Ivangorod (Rusia) y cruza el río que le da nombre a la ciudad de Estonia.
Los castillos de Narva e Ivangorod le otorgan una imagen imperial e importante a la localidad, y aunque constituyen una contraposición de estilos arquitectónicos, conforman un excelente complejo digno de mención.
La Fortaleza de Hermann cuenta además con el honor de ser el castillo mejor conservado de Estonia, y en su interior funciona el museo de la ciudad. Además de dar cuenta de años y siglos de historia, y de la vida cotidiana del siglo XVII, el museo también tiene un taller donde podemos crear nuestros propios recuerdos con herramientas de la época.
Narva fue conocida como “La perla blanca del Mar Báltico” pero fue totalmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial, y poco a poco ha ido recuperando algo de su esplendor. De todas maneras, se trata de un excelente destino para los amantes de la cultura y los destinos históricos.


