Palacios Roma

De entre todos los paseos recomendables que existen en la capital italiana, uno de los que no podemos dejar de mencionar es sin dudas el del “Palacio de la Cancillería”, que sobresale tanto por un increíble arquitectura como por el valor que posee para los residentes locales, siendo incluso nombrado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1990, lo que ha generado incluso mayores inversiones en su mantenimiento.
Considerando además que su construcción comenzó hacia 1489, y el edificio estuvo terminado apenas 24 años después, se trató además de fue el primer edificio de Roma que se construyó con estilo renacentista desde su base.
Incluso, en este sentido, su base presenta un largo recorrido, y allí podrás observar innumerables ventanas con arcos, mientras que el portón principal fue agregado recién en el siglo XVI.
Ya en el interior mismo del recinto, hallarás varias columnas, algunas de las cuales fueron incluso trasladadas desde las Termas de Diocleciano, unos antiguos baños termales de Roma.
Es de mencionar además que las restauraciones que se la han ido realizando al edificio han contribuido a mantenerlo en excelente estado, y en algunos manuscritos encontrados en las inmediaciones del mismo se ha podido conocer más acerca de su leyenda.

Esta increíble construcción, que lleva su nombre en reconocimiento a la familia que se encargó de su diseño y llevada a cabo, aunque su diseño fue dejado en manos del arquitecto Carlo Maderno en primera instancia y posteriormente de su colega Borromini.
Los años dur ante los cuales se realizaron las obras fueron ocho, más concretamente entre 1625 y 1633, una vez que Gian Lorenzo Bernini se encargó de la fachada y el pórtico del edificio.
En este sentido, cabe destacar que el paso de tan destacados profesionales de la arquitectura determinó para este palacio un diseño barroco muy propio y con algunos toques detallistas, siendo que en su interior destacan los acabados y pisos, que tienen algunas propiedades más sujetas al rococó. En la actualidad, allí funciona la Galería Nacional de Arte Antigua de la ciudad, que conforma el mejor exponente de este estilo junto al Palacio Corsini.
Las proyecciones turísticas sobre el edificio con tales que incluso buena parte del mismo se encuentra bajo cuidadas refacciones para que las mismas no afecten su estructura.
Se ha hecho común en los últimos años que muchas de las compañías de viaje que ofrecen sus servicios con destino a Roma, incluyan este Palacio entre sus parajes, siendo un fiel exponente de la magnífica historia de la capital italiana.



