puentes

El Puente de Carlos, en la ciudad de Praga, República Checa, es uno de los más importantes de la nación, cruzando el río Moldava y uniendo la Ciudad Vieja y la Ciudad Pequeña, dos de los sectores en los cuáles se divide la ciudad.
Comenzó a construirse en el año 1357, con el apoyo del Rey Carlos IV, y recién hacia mediados del siglo XV estuvo completado, convirtiéndose de esta manera en el puente más viejo de Praga y el segundo en toda la república.
Durante varios años el puente fue la única conexión entre la Ciudad Vieja, el Castillo de Praga y las zonas adyacentes, por esa razón era una gran herramienta para el comercio entre las dos europas, oriental y occidental.
Hacia 1841 ya comenzaron a implementarse otras vías para cruzar el río, pero durante muchos años el Puente de Piedra, o Puente de Praga, y finalmente el apodo más conocido, Puente de Carlos, fue la única manera de ahorrarse los extenuantes viajes en embarcaciones pequeñas.
El puente tiene un largo de 516 metros y un ancho de 10, y esta decorado por cerca de 30 estatuas de estilo barroco que se distribuyeron a los costados, creando un aspecto imponente en uno de los caminos históricos de la capital.
Por otra parte, el Puente de Carlos tiene 3 torres que la custodian. Dos se encuentran del lado de Malá Strana (Ciudad Pequeña) y el otro en la zona de la Ciudad Vieja.
Finalmente, el Puente de Carlos esta sostenido por 16 arcos y ha sido testigo de toda clase de sucesos importantes para la vida de República Checa, desde tremendas inundaciones (1432, 1784, 1890), la exposición de cabezas de rebeldes, batallas (contra los suecos) y todo tipo de manifestaciones.
