Portugal

Este moderno y exclusivo hotel, que dispone de un edificio de 15 plantas, con un total de 281 habitaciones, 14 de las cuales son suites, es una de las mejores posibilidades de alojamiento en la ciudad de Oporto. Climatizado por completo, ofrece a sus huéspedes un hall de entrada con una recepción abierta las 24 horas y una serie de servicios interminables.
Su situación geográfica también es muy favorecedora, ya que se halla en plena parte turística de la ciudad, a sólo unos minutos andando del centro de Oporto. Por caso, a sólo unos 50 metros del mismo hay una parada de transporte público, aunque ya en sus alrededores encontrarás numerosos comercios, tiendas, restaurantes y otros.
En lo que refiere a las habitaciones, las mismas disponen de baño, secador de pelo, teléfono de línea directa, conexión a Internet, minibar, nevera, aire acondicionado que se regula de manera centralizada, calefacción y caja fuerte de alquiler (de pago).
Los amantes de las salidas al aire libre también se sentirán muy cómodos, sobre todo a partir de las instalaciones del recinto, entre las que no podemos dejar de mencionar la piscina, la piscina cubierta, la sauna y la maravillosa terraza para tomar el sol. El gimnasio, en tanto, cuenta con todas las instalaciones necesarias, y a unos 15 kilómetros podemos encontrarnos con un precioso campo de golf.

Fundado en el año 1884 bajo el nombre de “Museo Nacional de Bellas Artes y Arqueología”, se trata del primer gran museo público portugués dedicado a las artes, que se ha convertido actualmente en un paraje turístico de excepción gracias a su patrimonio artístico desde la Edad Media hasta comienzos del siglo XIX, además de algunas importantes colecciones extranjeras.
Para su institucionalización, se escogió un antiguo palacio perteneciente a los Condes de Alvor, aunque en 1940 el recinto se quedó chico y se anexó al mismo el antiguo Convento de Santo Alberto, siendo que por eso hoy en día pueden disfrutarse hasta tres pisos de muestras, donde funcionan servicios como el de biblioteca, tiendas y restaurante.
Para su visita, debemos mencionar que este recinto se halla abierto al público todos los días de la semana a excepción del lunes, hasta a las seis de la tarde.
Fuera de los martes, cuando abre a las dos de la tarde, el recinto mantiene un doble turno de apertura, desde las diez de la mañana, , con una entrada general que posee un valor de cuatro euros.
El museo se halla ubicado en el barrio de Lapa, en la Rua das Janelas Verdes, mientras que su dirección es “Rua Presidente Arriaga, 1300”. Para llegar al mismo, se pueden utilizar las líneas de autobuses: 727, 713, 60, 14, 28 y 32. Y también puede utilizarse el tranvía, con las líneas 15, 18 y 25.

Tras el terrible terremoto que afectara el actual territorio de Lisboa en el año 1755, el Marqués de Pombal decidió crear un paseo para los residentes locales, y a pesar de su nombre, en ese momento era imposible ingresar al mismo si no se era miembro de la alta sociedad. Igualmente, para cuando en 1821 los liberales llegaron al poder, los muros que lo rodeaban fueron destruidos, quedando abierto para todo el mundo.
En la forma en la que puede ser vista hoy en día, la avenida fue levantada entre los años 1789 y 1792, con un estilo que buscó copiar la estructura de la Avenida de los Campos Eliseos de París. A partir de allí, la calle se convirtió en un espacio de excepción para la realización de cortejos, festividades y manifestaciones.
En el lugar puede verse también un imponente monumento en homenaje a aquellas personas que perdieron la vida en la I Guerra Mundial. Aunque el paseo conserva cierto aire de elegancia, es más un sitio de encuentro popular, dividido su asfalto en diez carriles de tráfico que unen los “Restauradores” con la Praça Marquês de Pombal, hacia el Norte.
Por último, debemos mencionar que algunas de las mansiones que se encuentran a los costados de esta avenida, se han conservado perfectamente, incluyendo por supuesto al cine de estilo neoclásico “Tívoli, aunque otros fueron derribados para la instalación de edificios de oficinas, hoteles y centros comerciales.

Esta institución privada portuguesa, que tiene como principal fin promover el arte, la caridad, la educación y la ciencia, fue creada en 1956 gracias a la herencia de Calouste Gulbenkian, un magnate del petróleo de origen armenio, permaneciendo su sede principal en Lisboa. Se trata de uno de los establecimientos de su tipo más importantes de Europa.
De hecho, cabe destacar que la fundación dispone de orquesta, compañía de ballet, salas de espectáculos, bibliotecas, el Museo Calouste Gulbenkian, con cerca de seis mil piezas, y un Centro Moderno de Arte. Y es en estos dos últimos donde se centra la mayor parte de la actividad turística que genera este espacio.
Hablando del museo, podemos destacar la existencia de una gran cantidad de piezas de vajilla, joyas, útiles de escritura, de orígenes diversos, que curiosamente se encuentran reunidos sin una aparente coherencia, ordenados desde “una voluntad de convertir lo parcial, lo precario desde el punto de vista de la extenuación de un orden o de un género, en el centro mismo de la colección”.
Por caso, los ejemplares existentes en el lugar de las joyas de René Lalique, son una de las muestras más claras de que la belleza es un hecho afiligranado y no evocación, siendo en ese sentido una de las ideas principales de Calouste Gulbenkian.

Situada en la ciudad de Coímbra, en Portugal cerca de la plaza principal de la misma, a y pocos paseos de la importante Universidad de Coímbra.
Cabe señalarse que este sitio solía ser utilizado como Iglesia del Colegio de los Jesuitas “ de las Once Mil Vírgenes”, el cual había sido instalado en la localidad alrededor del año 1541.
La Catedral, como se la conoce hoy en día, comenzó a ser construida en 1598, por Baltazar Álvares, arquitecto responsable del proyecto de los jesuitas de Portugal, quien tuvo muy en cuenta los planos de otro recinto ya existente, la Iglesia de San Vicente de Fora, en la capital Lisboa, y tardó finalmente cien años con exactitud en ser abierta al público.
En 1759, cuando los jesuitas fueron expulsados de Portugal, la sede episcopal de Coímbra fue transferida de la Catedral Vieja a la espaciosa iglesia jesuítica. Su arquitectura también es de destacar, ya que la fachada está marcada por un estilo muy propio, con fuertes líneas, además de poseer cuatro estatuas de santos, la que redunda en un diseño que podría definirse como barroco.
En cuanto a su interior, cuenta con una nave abovedada con capillas laterales y crucero con bóveda y cúpula, a la vez que el transepto y el presbiterio están decorados con enormes retablos de talla dorada.
De esta forma, se establece como uno de los principales y más bellos centros de culto en Portugal, además de un paraje de ensueño para los turistas.

Con sus marcadas raices que remontan a la época del Imperio Romano, el centro histórico de la ciudad portuguesa de Évora es uno de los más bellos de Europa, especialmente por su riqueza simbólica y arquitectónica, con construcciones que rozan los 900 años de antigüedad, y se encuentran mantenidas en perfecto estado.
En cuanto a los estilos, podemos destacar también la presencia de vestigios propios de distintas culturas, como los celtas, romanos, árabes, judíos y cristianos influyeron en la cultura eborense actual.
Incluso, se guardan varios aspectos de la época dorada de la localidad, en el siglo XV, cuando se convirtió en lugar de residencia de los reyes de Portugal.
Los caseríos blancos, con su calidad arquitectónica, decorados la mayoría de ellos con azulejos y barandillas de hierro forjado, sin dejar de mencionar los recintos fechadas en los siglos XVI a XVXIII, la convierten en una ciudad única. Incluso, es tal su trascendencia, que varias copias de sus monumentos pueden verse en distintas ciudades brasileñas.
Geográficamente, podríamos determinar que el centro histórico de Évora se halla formado por calles estrechas y plazas, con una extensión de más de107 hectáreas, y que se encuentra demarcado por las murallas medievales, con una longitud de más de 3 kilómetros, las cuales sirvieron a modo de protección en el pasado.

Habiendo sido históricamente una de las residencias principales de la familia real portuguesa, especialmente en el siglo XIX, este edificio también se constituye como una de las representaciones más importantes del estilo romántico de ese siglo en el país.
Para su visita, el mismo se encuentra freguesia de São Pedro de Penaferrim en la ciudad de Sintra, habiendo sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995.
El palacio se encuentra asentado sobre grandes peñascos que, junto a la mezcla de estilos arquitectónicos que presenta, se establece como casi único en su categoría. En el pueden verse retazos de multitud de corrientes, como neogótica, neomanuelino, neoislámico y neorenacentisa, además de algunos detalles propios de la arquitectura colonial.
Cabe destacarse además que pese a ser muy antiguo -no se conoce exactamente el momento de su construcción- un terremoto destruyó gran parte del mismo en 1755, por lo que anteriores al mismo sólo se conservan aún la capilla, con un retablo dedicado a Nicolás Chanterenne. Posteriormente, Fernando II adquirió el monasterio en 1838 y, junto con este, la enorme propiedad de la montaña de Sintra.
A partir de allí comenzó su reconstrucción, convirtiéndolo hoy en día en un recinto exuberante, teniendo en cuenta que además, en las vertientes de la montaña se construyó un magnífico parque inglés, ya icono de la arquitectura portuguesa.
La familia real rápidamente lo estableció como su residencia de verano, lo que permitió que la UNESCO declarara a la ciudad como Patrimonio de la Humanidad.

En Portugal hay una isla de características increíbles y muy difíciles de describir por los interesantes lugares para visitar, como así también por sus paisajes que la conforman y rodean. La isla de Madeira fue formada por un macizo montañoso que efectúa un descenso estrepitoso del nivel del mar. Además, posee un clima muy favorable durante todo el año para que cualquier momento sea agradable para darse una vuelta, inclusive con esta ola polar que afecta a Europa.
Ahora bien, para poder visitarla es necesario tener una guía predefinida. Para emprender nuestro recorrido hay que hacerlo por Funchal, museos e iglesias nos esperan para ser visitados. El Museo de Arte Sacro, allí predominan cuadros de origen flamenco, escultura religiosa y el tesoro de la catedral de Fuchal.
El Museo Quinta das Cruces, muestran aquellos viejos e históricos muebles de Portugal e Inglaterra del siglo XVI, y otras piezas muy finas. Por supuesto que nuestra vista se regocijará más aún con la presencia del jardín arqueológico donde hay ventanas de piedra basáltica, escudos y armas.
Pero eso no es todo en Funchal, pues si tomamos el teleférico hacia las montañas donde accederemos unos 500 metros obtendremos la mejor vista de la ciudad, un panorama increíble de la Bahía de Fuchal.
La capital de Madeira se muestra muy completa, pues hay muchos lugares para hospedarse con comodidad y también bares y restaurantes para degustar algunos pescados. Donde el plato principal es el pez espada y debe ser acompañado por una buena copa de vino de origen local.
Otros lugares que podremos acceder a través del auto es el Cabo Girao, es un acantilado que se encuentra ubicado a 500 metros del nivel del mar y desde allí obtendremos otra maravillosa e incomparable vista del mar y sus alrededores. Hacer el camino por los acantilados es muy lindo y tomaremos las mejores fotografías, de túneles y cascadas.

La denominada “Torre de los Clérigos”, como así también la Iglesia a la que pertenece, y que se hallan en su conjunto en el casco antiguo de Oporto, una de las zonas más hermosas de la ciudad portuguesa, se encuentra en su totalidad realizada en granito, y con su altura supera los 75 metros, los cuales se pueden ascender gracias a la escalera interior de más de 240 peldaños, estableciéndose como un paraje turístico de referencia.
Cabe destacar en el plano arquitectónico que tanto la iglesia como la torre son obra de Nicolau Nasoni, uno de los máximos exponentes del arte barroco en la ciudad portuguesa, y los especialistas hacen referencia a este espacio al abordar este estilo. Podemos mencionar además que el sitio comenzó a construirse en 754 y se concluyó en 1763 a instancias de la Hermandad de los clérigos pobres.
Por otro lado, si bien la fachada de la Iglesia sobresale especialmente por lo hermosamente decorada que está, la verdadera estrella del lugar es sin dudas su torre de 76 metros de altura a la que se puede subir para contemplar las mejores panorámicas de Oporto y sus alrededores. Incluso, la misma sirvió durante muchos años como referencia para las embarcaciones que se acercaban a la ciudad.

Ubicado en una de las ciudades más destacadas en lo que a la construcción de puentes que la recorren, como es la portuguesa de Oporto, el Puente Luis I, que fuera inaugurado en 1886, es considerado como uno de los emblemáticos en este sentido. Incluso, cuando en 2001 la ciudad fue considerada como “Capital Cultural de Europa”, fue promocionada bajo el slogan de “Puentes para el Futuro”, con el que tuvo que ver esta construcción lógicamente.
La idea de la obra de este puente estuvo a cargo del ingeniero belga Théophile Seyrig, discípulo del famoso Gustave Eiffel, lo que explica de alguna forma la interesante semejanza que este puente mantiene con la estructura metálica de la Torre Eiffel.
El mismo posee dos pisos bien diferenciados, siendo que el superior cuenta con casi 400 metros de longitud, y el inferior con unos 175 metros. El primero de ellos está dedicado a una línea de Metro, mientras que la vía de abajo sirve a otros vehículos, como coches, autobuses o camiones.
Una de las grandes características, sino la más saliente de este sitio, es el gran arco de hierro que circunda su estructura por encima de la misma. Teniendo en cuenta su fama y belleza, el puente congrega gran cantidad de turistas.
Incluso, las vistas del piso superior ofrecen al visitante una panorámica impresionante del río Duero a su paso por la ciudad, así como los barrios que nacen a ambos lados del río.







