Tirana

En la capital de Albania, Tirana, hay un lugar que no puede pasar por alto en nuestra visita a esta ciudad. Es el Museo Nacional de Historia, pero que precisamente en sí mismo no es histórico pues fue construido hace casi 30 años, pero en el interior de sus paredes guarda las más ricas e interesantes leyendas que forjaron a este país.
Este emblemático edificio es sin dudas el epicentro de Albania, el lugar de paso obligado para los turistas que quieren conocer el nacimiento y desarrollo del país ubicado al sureste europeo. Debido a las gran cantidad de exposiciones y colecciones para ver se trasformó en el más grande de toda Albania, cuenta con aproximadamente 4700 objetos para observar con mucho detalle.
Haciendo un recorrido por su interior nos encontraremos con el Pabellón de Antigüedades, allí hay cosas del siglo IV a.C, luego en el Pabellón de la Edad Media los objetos son innumerables y empiezan a exhibir como fue cambiando todo desde hace cientos de años.
Si eso es atractivo e interesante, entonces esperen ver los salones que muestra la historia de Albania, hay uno que lo hace hasta el siglo 15, luego otro que trascribe la época del Renacimiento y por último otro que refleja la independencia y fundación del Estado de Albania.
En tan grande inmensidad que es el Museo Nacional de Historia no puede faltar el lugar para el arte, famosos y prestigiosos artistas del país reflejaron a través de sus pinturas la rica historia de Albania. Más de 60 cuadros del siglo XVIII y XIX de Onufer Qiprioti, Joan Cetiri, Konstandin Jermonaku, entre otros que llenarán nuestras retinas

Albania es un destino un tanto exótico en Europa, con algunos paisajes y sitios de interés muy hermosos, aún sigue siendo un lugar que no todos los viajeros han tenido el gusto de visitar.
En un primer acercamiento hay que recomendar los atractivos de la ciudad capital, Tirana, como la Mezquita de Et’hem, o la pirámide de Enver Hoxha.
La primera es un edificio ubicado en el centro de la ciudad, de gran importancia para las comunidades religiosas y para el turismo cultural. Comenzó a construirse en el año 1789, bajo la supervisión del Molla Bey, y en 1823 su hijo Haxhi Et’hem Bey la concluyó.
Cabe destacar su relación con el pacha Suleyman, general del imperio otomano que fundó la ciudad de Tirana en 1614. Para aquella época, la ciudad solo contaba con una pequeña mezquita, los baños públicos, una panadería y algunas casas pequeñas.
La mezquita es considerada uno de los edificios más hermosos de Albania, y tiene hermosas terminaciones exteriores que deslumbran a los visitantes, y las excursiones guiadas permiten disfrutar de los detalles decorativos del interior. Las pinturas y obras de arte de la mezquita están relacionadas con la naturaleza circundante, representando cataratas, árboles, puentes que cruzan ríos, detalles que no son tan habituales en el arte islámico.
Otro importante edificio en la ciudad, aunque mucho más moderno, es la Pirámide de Enver Hoxha, construida por su hija. En un principio iba a funcionar como museo y centro de exposición para los logros de gobierno de Hoxha, sin embargo se ha transformado en una sala para convenciones.
Muchos de los habitantes de Tirana ven a este edificio como uno de los legados de la época comunista y dictatorial albanesa.

