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A la par en que son de interés los monumentos, el patrimonio cultural y los sitios de valor histórico de Roma, la ciudad eterna, su cocina típica juega un rol fundamental para brindarle al turista una posibilidad más de disfrutar de nuevas experiencias.
Como toda la cocina italia, la cocina de Roma ha recibido una amplia influencia desde la antigüedad, de pueblos como los griegos, árabes, Roma Antigua, los etruscos, los judíos. Por ello, es que en la gastronomía romana encontramos la vertiente de tradiciones culturales diferentes, y de antaño.
Las pastas y los frutos de mar tienen un punto fuerte, siempre en combinación con productos de huerta de lo más variados. Por ejemplo, los “fettuccine alla romana” preparados con salsa de tomate y carne, jamón y setas son una excelente opción para sentir con intensidad el gusto intenso y bien equilibrado de los elementos. Por su parte, unos "spaghetti alla carrettiera" combinan setas y tomate con generosos trozos de atún, permitiendo una mezcla de sabores donde el agregado de pescado realza el sabor de la pasta. Algo más sencillo, pedo de sabor intenso, es para quienes gusten de salsas menos profusas, el ajo y aceite de oliva que acompañan muy bien cualquier tipo de pasta.
Las anchoas se combinan con especias de fino aroma como el romero, con apio, con se mezclan con ajo, chocolate amargo, uva pasa vino blanco y paprika para acompañar perfectamente la carne asada de cordero. Unas alcachofas preparadas en estofado con aromatizantes de hierba y acompañada de algunos guisantes servirán de guarnición. En muchos platos, el brocoli juega un papel de sabor y color, como muchos tipos de guisantes y las habas.
La cocina de Roma, como la de Italia por entero, merece ser disfrutada.

El Castillo Capuano, donde funciona la sede civil del tribunal de la región, es el más antiguo de los castillos de Nápoles. Se llama así en virtud de estar ubicado en cercanías de la renombrada Puerta Capuana, alzada sobre el camino hacia la antigua ciudad de Capua.
Se trata de una magnífica construcción que fue erigida en un período de veinte años, empezándose sus obras en 1140 y siendo completadas recién en el año 1160, a cargo del arquitecto Buono. Por su magnífica funcionalidad como fortificación, este castillo fue destinado desde un comienzo a residencia de los soberanos normandos, que ocupaban Nápoles en aquel entonces.
Casi un siglo después, cuando el castillo era ocupado por Federico II de Hohenstaufen, se llevaron a cargo por su iniciativa importantes obras que tenían como principal objetivo volver al castillo más hospitalario y lujoso, acorde a la investidura real, pese a no perder su contundencia de fortificación. El arquitecto Pisano fue esta vez quien intervino en la construcción. Con la llegada de la casa de Anjou al trono, el castillo fue convertido en residencia oficial de la nobleza.
En su muro exterior, puede verse una lápida conmemorativa de la victoria del rey Carlos V en Túnez, coronado por la escultura de una impresionante águila bicéfala, símbolo de las casas de Austria, y unas magníficas Columnas de Hércules. Un reloj es del año 1858, y un escudo saboyano representa la unidad de Italia, reemplazando a los antiguos borbones. Una vez adentro, pueden verse la Sala de la Corte de Apelación, decorada con obras de Antonio Cacciapuoto entre otros artistas, la Sala de los Bustos, situada en la primera planta, o la Capilla de la Sommaria, que es de mitad del siglo XVI.

El valor de la cultura que la historia de la península itálica nos ha legado es, desde todo punto de vista, indiscutible. Hoy, millones alerededor del mundo sienten interés por esta herencia histórica, y buscan, a través de las posibilidades que el turismo brinda, de acceder a conocer parte de estas piezas que son verdadero patrimonio de la humanidad. Citemos sólo tres casos.
Entre los valores culturales y artísticos que Italia le ha legado al mundo, el mundo de las esculturas tiene una significación de primera línea. Por ejemplo, el David de Miguel Angel Buonaroti, una de las esculturas más famosas del mundo y obra maestra del Renacimiento, con sus cuatro metros de mármol blando, es una de las más significativas, verdadero símbolo de la República de Florencia. Fue realizada por este gran artista por encargo de la Opera del Duomo, hacia el año 1501. La obra representa al personaje bíblico del Rey David, justo al enfrentarse a su terrible enemigo, el gigante Goliat.
Del mismo autor, es la no menos famosa Piedad, que representa a una bella y joven virgen que sostiene a su hijo Jesús, Hijo del Hombre, entre sus brazos, ya muerto, luego de ser desenclavado y bajado de la cruz. Esta obra fue encargada a Miguel Angel por el cardenal de san Dionisio Jean Bilhères de Lagraulas o de Villiers, benedictino embajador del monarca francés ante el Vaticano, en agosto de 1498.
Por su parte, La Fontana de Trevi, de Giuseppe Pannini, famosa en el mundo entero, es una de las mayores muestras del arte barroco en lo que a fuentes se refiere, con sus pilastras corintias, sus tritones que guñias la gran concha marina que transporta a Neptuno, tirado por caballos de mar.
Definitivamente, los museos y calles de Italia guardan un mundo histórico y cultural que siempre está vigente para el turista.

Por más de 1.400 km, los Montes Apeninos recorren la península itálica de norte a sur entre dos mares, uniendo el golfo de Génova en el Mar Mediterráneo y Nápoles, cerca del Mar Tirreno. En su gran mayoría, se trata de una cadena montañosa poco elvada, con picos que por lo general no superan los dos mil metros de altura.
Su pico más alto es el llamado Gran Sasso d'Italia, con 2.914 metros, en cuya cara norte se encuentra además el glaciar más meridional de Europa. Sus laderas del este presentan formas escarpadas, a diferencia de las laderas del oeste se extienden en llanuras verdes que permiten con mayor hospitalidad la instalación humana.
Allí se encuentran las ciudades históricas de Italia. En su parte sur, se encuentran todos los volcanes activos, como el famoso Monte Etna, el por igual renombrado Vesubio y Campos Flégreos.
A lo largo de casi toda su extensión, los Apeninos se encuentran cubiertos de bosques frondosos, con una gran oferta de campings y lugares para la vida al aire libre, ideales para brindar todo el confort y seguridad a quienes aman la vida al aire libre y el contacto con la naturaleza.
Hermosos valles libres de contaminación para la práctica del esquí, son la opción acorde a los que buscan la práctica deportiva que se desarrolla en invierno. Excursiones para la práctica del montañismo y escalada es otra de las opciones para los turistas más intrépidos. En los numerosos torrentes que descienden de las montañas se puede practicar ráfting o bajada en canoa.
Estas posibilidades tan variadas, además de lo histórico, convierten a los Apeninos en un sitio maravilloso para conocer.

Otro de los grandes monumentos y sitios históricos de Roma, cerca de la ciudad del Vaticano, es el imponente Castillo de Sant Angelo, que se levanta a orillas del famoso río Tiber, frente al puente que lleva el mismo nombre del castillo.
Este monumental edificio fue mandado a construir en el año 135 d. C. por el emperador Adriano, quien fuera el emperador con el cuál el imperio Romano alcanzara su mayor extensión territorial. El propósito del castillo fue cumplir la función de mausoleo personal para el propio Adriano y también familiar. Se terminó en el año 139, y las finalizaciones de las obras estuvieron a cargo de Antonino Pío, emperador que sucedió a Adriano y que además mandó a deificarlo.
Como muchos de los monumentos históricos de la eterna ciudad de Roma, como por ejemplo el Coliseo o el Foro Romano, el Castillo de Sant Angelo fue levantado en piedra travertino. En honor a Adriano, se realizó una cuádriga (carroza tirada por cuatro caballos en línea, típica del Imperio Romano) que era conducida por él mismo, construida en bronce.
Poco tiempo después de su construcción, el monumento pasó de ser edificio mortuorio a ser un edificio militar. En el año 403, fue integrado a su frente la Muralla Aureliana, para defensa romana contra las invasiones bárbaras, de la que actualmente se conservan 12 kilómetros.
La estatua del ángel que se alza en la cúspide del edificio, tiene una anécdota curiosa: el papa Gregorio I, en el 590, vio sobre la cúpula del castillo al Arcángel San Miguel. Debido a que en esa época una epidemia de peste asolaba Roma, el papa interpretó en esa aparición el augurio del final de la misma.
El Castillo de San Angelo se comunica con el Vaticano a través del corredor llamado Passeto, de 800 metros de longitud.

La isla de Capri es verdaderamente un paraíso natural, famosa por su belleza y frecuentada por miles de turistas y celebridades de manera casi permanente. Perteneciente a Italia, se halla en el Mar Tirreno, al sur del Golfo de Nápoles, región a la cual la isla pertenece, Capri ha sido venerada por nobles, reyes y emperadores desde la antigüedad. Entre sus puntos atractivos de mayor significancia, podemos encontrar el paseo panorámico en altura llamado Belvedere de Tragara, las antiguas villas romanas, los famosos Faraglioni, que son formaciones de roca caliza que emergen del mar cerca de la costa, el puerto llamado Marina Piccola y la famosa Gruta Azul.
Esta última atracción natural destaca particularmente por su belleza, sin comparación en el mundo. Se trata de una caverna marina a la cual es muy fácil llegar desde el puerto de la isla a bordo de un bote. Una vez en la gruta, a la cual se llega en pocos minutos, los visitantes pueden, esperando su turno, subir a pequeñas embarcaciones que trasportan hasta cuatro personas a la vez.
La cavidad de esta caverna tiene aproximadamente 60 metros de largo y unos 25 de ancho. A lo largo de su recorrido, el visitante se fascina por las tonalidades intensas que la luz solar genera en el interior de la gruta, de un azul/turquesa muy vívido, luminoso y fosforescente. Esto se debe a que por debajo, esta gran roca tiene una apertura por donde la luz del sol se filtra, iluminándolo todo desde abajo.

Debido a que se trata de una ciudad atípica, cuyas calles en su mayoría son canales acuáticos, Venecia cuenta con una gran cantidad de puentes. Sin duda, el más famoso de ellos es el llamado Puente de los Suspiros. Se trata de uno de los sitios más visitados de toda Venecia, fotografiado diariamente por miles de turistas.
Se encuentra ubicado muy cerca de la Plaza de San Marco, centro neural de Venecia y su principal atractivo turístico, uniendo el Palacio Ducal con la antigua prisión inquisitorial por sobre el Río Di Palazzo.
Fue construido en el siglo XVII, más precisamente en 1602, siendo por ello de estilo barroco, para comunicar el palacio con los calabozos de la prisión. De hecho, el acceso al puente se logra siguiendo el Itinerario Secreto que va desde el interior del Palacio Ducal hasta la prisión.
El nombre con el que lo conocemos hoy se le debe al gran poeta y escritor inglés, Lord Byron, que vivió durante algunos años en la mítica ciudad de Venecia, y quien imaginó que los presos, al pasar por allí, veían por última vez la luz del sol, la claridad del día y el agua del mar, antes de ser confinados en los calabozos.
Cada noche, desde la desembocadura del Puente de los Suspiros, parten numerosas góndolas, la típica embarcación veneciana, que navegan junto a una embarcación sobre la cual van músicos interpretando bellas canciones italianas. Se trata de una de las experiencias más vívidas que pueden disfrutar los visitantes de la famosa ciudad de los canales.

En la plaza San Marcos de Venecia, junto a la basílica que lleva el mismo nombre del santo, se levanta el famoso Campanil de ladrillo. Se trata de un magnífico campanario de líneas geométricas depuradas, que alcanza los 100 metros de altura. Desde su cúspide, el visitante puede tener una bellísima panorámica de la ciudad de Venecia, con su laguna, sus canales e islas.
El campanario fue construido originalmente en el siglo XI, cuando la plaza San Marcos comenzaba a tomar forma. Automáticamente se convirtió en símbolo de la ciudad. Se utilizó, entre otras cosas, como observatorio y como prisión de monjes blasfemos.
Debido a los numerosos abatares que sufrió el monumento debidos a la cimentación sobre el suelo de la laguna, y especialmente un incendio ocurrido en el siglo XV. Pasado el tiempo, el campanario terminó por derrumbarse y debió ser reconstruido en su totalidad hacia principios del siglo XX. Para ello, se utilizaron los mismos materiales que con el original; ladrillo rojo de Bérgamo, piedra blanca de Isria y bronce para el techo, que debido al contacto con el aire ha cobrado una tonalidad verdácea. Sobre él, se encuentra la bella estatua de un ángel dorado que gira en la dirección del viento.
Para poder acceder a su parte más alta, el campanil cuenta actualmente con dos ascensores. Su mirador se encuentra permanentemente visitado por turistas que, cámara en mano, no pierden oportunidad de retratar el conjunto de la Plaza San Marcos. Hasta él, se puede llegar a través de la llamada Loggieta Sansoviana.

Es muy común, cuando hablamos de la historia de la antigua Roma, hacer referencia permanente al Imperio romano y su consabido poderío. No obstante, en algunos períodos Roma fue una república, y de esas épocas datan importantes hechos y monumentos.
Entre los restos que han quedados como legado de lo mejor de la era republicana en la antigua Roma, sin lugar a dudas el Foro Romano es el más importante, a la vez que motivo de fascinación.
Se trata de una construcción urbana única en su tipo, que representaba el centro de la vida republicana de Roma. esta zona central de la ciudad de Roma albergaba una mezcla de actividades sociales, políticas y comerciales al igual que hoy lo hacen las ciudades modernas. Puede decirse que el Foro romano fue precursor en la idea de agrupar una variedad de actividades concentradas en un mismo espacio.
Negocios y comercio, la administración pública y jurídica, así como lo político y lo religioso, se hallaban presentes como actividades públicas. Doce siglos de historia romana están reflejadas en el trazado y en los monumentos que nos han llegado como reliquias hasta nuestros días.
Era muy conocida en su época la llamada Vía Sacra, un camino de procesiones que cruzaba todo a lo largo el foro, conectándolo con el Coliseo.
Al caer Roma, el Foro fue olvidado como la mayoría de los monumentos. En menos de dos siglos, el foro estaba enterrado varios niveles bajo una serie de escombros. Sus templos y edificios habían sido robados, o utilizados como canteras para retirar el mármol o la roca llamada travertino, con la cual los antiguos romanos construían sus edificios principales, para construir edificios nuevos. Muchos artistas importantes del Medioevo se opusieron a esta práctica, como por ejemplo Miguel Ángel.
Actualmente, son famosos los restos que el foro incluye, demostrando la importancia que los romanos daban al uso del espacio urbano. Se conservan las ruinas de, entre otros monumentos, el Templo de Rómulo, el Templo de Castor y Pólux, y el arco de Septimio Severo. Fue este último el primero de los restos que comenzó a ser excavado para sacar el foro de nuevo a la luz, por Carlo Fea, en 1803. Fueron los arqueólogos del período napoleónico quienes comenzaron la limpieza del Foro, que no fue totalmente excavado hasta principios del siglo XX.

Posiblemente, se trate de uno de los sitios turísticos más destacados y simbólicos de todo el mundo, además de ser, ciertamente, uno de los más bellos. Se trata de la Plaza San Marcos, de la mítica ciudad de Venecia, en Italia.
La plaza, única plaza de Venecia y su principal estino turístico, comenzó a ser construida en el siglo IX. Desde entonces, fueron varias las modificaciones y agregados que el lugar tuvo a través del Medioevo e incluso en la modernidad contemporánea. Se le atribuye a Napoleón Bonaparte haber dicho de ella que era “el salón más bellón de Europa”.
Su idea original fue la de ser un espacio relativamente pequeño frente a la Basílica de San Marcos original. Así se construyó y permaneció hasta el año 1177, cuando una gran inundación por el desborde del río Batario, que la limitaba en el sector oeste. Se inauguró finalmente para el encuentro del Papa Alejandro III y el Emperador Federico Barbarroja.
Hacia finales del siglo XIII fue pavimentada con ladrillos, alternados en forma diagonal. Pero en 1723 esos ladrillos fueron reemplazados por piedra oscura, de origen volcánico, y piedra blanca, que conjugaban en un diseño geométrico especialmente diselado por el arquitecto veneciano Andrea Tirali. En 1890, este pavimento fue retirado y reemplazado por uno similar al diseñado por Tirali, debido al desgaste de tantos siglos.
Siempre han residido en la Plaza los personajes más destacados de Venecia, quienes habitaron el Palacio Ducal. En la plaza radica además, desde el siglo XIX, la base del arzobispado. Y no sólo destaca en ella el mencionado palacio, sino también la Basílica, y el famoso Campanario que se erige a un lado de ella.
