turismo Venecia

Una vez más, Venecia nos ofrece un magnífico edificio, realzado no sólo por su belleza, sino también por su valor histórico. Se trata de uno de los teatros de ópera más famosos del mundo, La Fenice, donde se han estrenado, y representado, las más distinguidas obras de la música italiana, así como del mundo entero.
La historia de este magnífico edificio, total valuarte de la música veneciana, comienza con una tragedia. En 1774, el que entonces fuera el teatro de ópera más importante de la ciudad, San Benedetto, se incendió, quedando así completamente destruido. Sus más de cuarenta años de trayectoria, su prestigio y sus recuerdos se redujeron a nada.
Al ser reconstruido, surgió una disputa legal entre la familia Venier, propietaria del teatro, y la empresa que lo administrava. Finalmente, esta compañía fundó un teatro por su propia cuenta, que llevaría el nombre de La Fenice (el Fénix) en relación al pájaro que renace de las cenizas. Su construcción se inició en 1790. Dos años después, el 16 de mayo de 1792, La Fenice inauguró, poniendo en escena aquella noche una ópera de Giovanni Paisiello que se titulaba “I Giochi di Agrigento”.
La Fenice posicionaba a Venecia entre las mejores ciudades de ópera, junto a Milán y Nápoles. Era un orgullo para sus ciudadanos. Sin embargo, la tragedia se hizo presente una vez más. Un incendió destruyó el edificio en diciembre de 1836. Se recosntruyó rápidamente, sin embargo, reinaugurándose nuevamente justo un año después, el 26 de diciembre.Entre grandes figuras que estuvieron vinculadas al teatro, se cuenta la del genial Giuseppe Verdi, Ígor Stravinski y Benjamin Britten.
En 1996, el 26 de enero, nuevamente un incendio lo destruyó totalmente. Por culpa de dos operarios que estaban en conflicto con la compañía. La reconstrucción se incició recién en 2001, quedando reinaugurada el 14 de diciembre de 2003, respetándose la arquitectura del siglo XIX.

Debido a que se trata de una ciudad atípica, cuyas calles en su mayoría son canales acuáticos, Venecia cuenta con una gran cantidad de puentes. Sin duda, el más famoso de ellos es el llamado Puente de los Suspiros. Se trata de uno de los sitios más visitados de toda Venecia, fotografiado diariamente por miles de turistas.
Se encuentra ubicado muy cerca de la Plaza de San Marco, centro neural de Venecia y su principal atractivo turístico, uniendo el Palacio Ducal con la antigua prisión inquisitorial por sobre el Río Di Palazzo.
Fue construido en el siglo XVII, más precisamente en 1602, siendo por ello de estilo barroco, para comunicar el palacio con los calabozos de la prisión. De hecho, el acceso al puente se logra siguiendo el Itinerario Secreto que va desde el interior del Palacio Ducal hasta la prisión.
El nombre con el que lo conocemos hoy se le debe al gran poeta y escritor inglés, Lord Byron, que vivió durante algunos años en la mítica ciudad de Venecia, y quien imaginó que los presos, al pasar por allí, veían por última vez la luz del sol, la claridad del día y el agua del mar, antes de ser confinados en los calabozos.
Cada noche, desde la desembocadura del Puente de los Suspiros, parten numerosas góndolas, la típica embarcación veneciana, que navegan junto a una embarcación sobre la cual van músicos interpretando bellas canciones italianas. Se trata de una de las experiencias más vívidas que pueden disfrutar los visitantes de la famosa ciudad de los canales.

Si bien está claro que el principal atractivo turístico de la ciudad de Venecia son sus canales de agua, famosos en todo el mundo, lo cierto es que el Palacio Ducal tampoco es un paraje para despreciar. Ubicado en el extremo oriental de la Plaza de San Marcos, se trata de uno de los símbolos de la gloria y el poder de la ciudad, con su marcado estilo gótico, y sus espectaculares fachadas que miran hacia el centro de la localidad.
En el plano histórico, cabe destacar que este palacio fue residencia de los dux, sede del gobierno y de la corte de justicia y prisión de la República de Venecia, por lo que se trata sin dudas de uno de los más importantes de toda Italia.
En el plano arquitectónico, podemos mencionar que, al contrario de lo que indicaría la lógica, la enorme construcción es soportada por apenas dos columnas de ojivas magníficas, que soportan todo el peso, mayor en su parte superior que inferior.
También se han tejido algunas historias en torno a este recinto, como por ejemplo la leyenda que narra que en tiempos antiguos, los condenados a muerte tenían la posibilidad de salvar su vida, si lograban girar en torno a una de las columnas del recinto, ligeramente inclinada, aunque casi ninguno lo lograba realmente.
También se menciona que dependiendo la luz del día, el palacio adquiere un tenue color rosáceo que sustituye al común blanco de sus paredes.

En la plaza San Marcos de Venecia, junto a la basílica que lleva el mismo nombre del santo, se levanta el famoso Campanil de ladrillo. Se trata de un magnífico campanario de líneas geométricas depuradas, que alcanza los 100 metros de altura. Desde su cúspide, el visitante puede tener una bellísima panorámica de la ciudad de Venecia, con su laguna, sus canales e islas.
El campanario fue construido originalmente en el siglo XI, cuando la plaza San Marcos comenzaba a tomar forma. Automáticamente se convirtió en símbolo de la ciudad. Se utilizó, entre otras cosas, como observatorio y como prisión de monjes blasfemos.
Debido a los numerosos abatares que sufrió el monumento debidos a la cimentación sobre el suelo de la laguna, y especialmente un incendio ocurrido en el siglo XV. Pasado el tiempo, el campanario terminó por derrumbarse y debió ser reconstruido en su totalidad hacia principios del siglo XX. Para ello, se utilizaron los mismos materiales que con el original; ladrillo rojo de Bérgamo, piedra blanca de Isria y bronce para el techo, que debido al contacto con el aire ha cobrado una tonalidad verdácea. Sobre él, se encuentra la bella estatua de un ángel dorado que gira en la dirección del viento.
Para poder acceder a su parte más alta, el campanil cuenta actualmente con dos ascensores. Su mirador se encuentra permanentemente visitado por turistas que, cámara en mano, no pierden oportunidad de retratar el conjunto de la Plaza San Marcos. Hasta él, se puede llegar a través de la llamada Loggieta Sansoviana.

Posiblemente, se trate de uno de los sitios turísticos más destacados y simbólicos de todo el mundo, además de ser, ciertamente, uno de los más bellos. Se trata de la Plaza San Marcos, de la mítica ciudad de Venecia, en Italia.
La plaza, única plaza de Venecia y su principal estino turístico, comenzó a ser construida en el siglo IX. Desde entonces, fueron varias las modificaciones y agregados que el lugar tuvo a través del Medioevo e incluso en la modernidad contemporánea. Se le atribuye a Napoleón Bonaparte haber dicho de ella que era “el salón más bellón de Europa”.
Su idea original fue la de ser un espacio relativamente pequeño frente a la Basílica de San Marcos original. Así se construyó y permaneció hasta el año 1177, cuando una gran inundación por el desborde del río Batario, que la limitaba en el sector oeste. Se inauguró finalmente para el encuentro del Papa Alejandro III y el Emperador Federico Barbarroja.
Hacia finales del siglo XIII fue pavimentada con ladrillos, alternados en forma diagonal. Pero en 1723 esos ladrillos fueron reemplazados por piedra oscura, de origen volcánico, y piedra blanca, que conjugaban en un diseño geométrico especialmente diselado por el arquitecto veneciano Andrea Tirali. En 1890, este pavimento fue retirado y reemplazado por uno similar al diseñado por Tirali, debido al desgaste de tantos siglos.
Siempre han residido en la Plaza los personajes más destacados de Venecia, quienes habitaron el Palacio Ducal. En la plaza radica además, desde el siglo XIX, la base del arzobispado. Y no sólo destaca en ella el mencionado palacio, sino también la Basílica, y el famoso Campanario que se erige a un lado de ella.

Ubicado en la plaza San Marcos, principal destino turístico de la ciudad de Venecia, encontramos el verdaderamente imponente Palacio Ducal, un edificio de estilo gótico que refleja el poder y la gloria que tuvo Venecia a lo largo del Medioevo. Se trata del edificio que fuera residencia de los dux y también sede del gobierno y de la corte de justicia.
Es un gran edificio de forma rectangular, realizado enteramente en mármol blanco, que se construyó entre los siglos X y XI presumiblemente para ser una fortaleza; desde entonces fueron numerosas las transformaciones y añadiduras arquitectónicas que los llevaron a ser el monumento que es hoy en día. La primera reestructuración, que convirtió a la fortaleza originaria en palacio, fue llevada a cabo en el siglo XII por el dux Sebastiano Ziani.
Llama poderosamente la atención, desde el exterior, su soberbia fachada, donde destacan con particularidad las columnas y capiteles de la planta baja así como las ventanas del segundo piso. En las esquinas pueden hallarse esculturas que representan el Juicio de Salomón, Adán y Eva, y Noé ebrio.
En su interior, no puede dejar de tener mención el patio central, cuya fachada principal es de origen renacentista. Cobran allí relevancia las obras escultóricas que decoran la fachada de un modo excepcional, digno de apreciarse. Inmediata al pórtico Foscari puede hallarse la pequeña fachada del Reloj, que en el año 1615 realizara Monopola.
El palacio, que también fue utilizado como prisión, dejó de ser utilizado como patrimonio del príncipe y sus magistraturas luego de la caída de la República de Venecia en el año 1797, pasando a ser un edificio de oficinas administrativas. Ya mucho tiempo después, cuando Venecia fue anexada a Italia, en 1923 el palacio se destinó a museo, función que conserva hoy día.

Cuenta la leyenda que un grupo de personas disidentes de Roma se trasladaron hasta el Lido, donde encontraron este delta natural en las desembocaduras de los ríos Po y Piave, en el Mar Adriático. Allí formaron un pueblo de pescadores y comenzó a tomar forma la majestuosa e increíble Venecia, que cobraría significativa importancia en el alto Medioevo como una de las ciudades portuarias y comerciales más importantes de la época, junto con Génova, que mandaba sobre las aguas del Tirreno. El poder de Venecia seconsolidó fuertemente al controlar prácticamente el comercio con Oriente.
En esta laguna se encuentra un conjunto de 120 pequeñas islas que están unidas entre sí por más de 400 puentes y más de 150 canales. Sus palacios y construcciones son en verdadmagníficas muestras del poderío que supo encumbrar a esta milenaria ciudad, llamada comunmente como la ciudad de los canales.
Es en verdad una ciudad cultural, donde no han de faltar para el avezado y curioso visitante los museos, las exposiciones de arte y las galerías. En estos paseos, pueden apreciarse trabajos de los más grandes artistas italianos que dejaron su huella en Venecia, como Tiziano, Francesco Guardi o Tintoretto.Merece una mención la influencia de la denominada Escuela Veneciana de arte, muy influyente en el transcurso del siglo XVII.
Muy de destacar, además de los consabidos y famosísimos paseos en góndola porla ciudad de los canales, son la Plaza San Marco, donde puede apreciarse la basílica homónima, el Palacio Ducal y el Campanil de ladrillo. Además, Venecia es anualmente escenario del famoso Carnaval, que se celebra en el mes de febrero, cuando visitan la ciudad un grandísimo número de turistas. Son características de esta fiesta las máscaras venecianas con las cuales los participantes cubren sus rostros.

La ciudad italiana de Venecia es una de las joyas turísticas no sólo de Europa sino de todo el mundo, pero son muchos los viajeros que una vez llegados a la ciudad, y habiendo realizado el ineludible paseo en las famosas góndolas que se desplazan por sus canales, ya no tienen idea de como seguir adelante con la semana que se plantearon pasar en el lugar. Aquí traemos una serie de alternativas más que interesantes para todo público.
La zona de San Marcos, con su plaza y capilla que llevan el mismo nombre, son uno de los paseos más tradicionales de Venecia, y es muy común que los jóvenes se congreguen en este espacio, mientras que puede subirse a la cúpula de la basílica, de cien metros, y tener acceso a una de las mejores panorámicas de la ciudad, con la ventaja característica de que la mayoría de los edificios importantes son fácilmente distinguibles desde esa posición.
El “Palazzo Ducale”, por su parte, es un edificio de utilización estatal, pero abierto al público que puede observar las numerosas obras de arte en su interior. El Puente de los suspiros, porque la gente tiene tendencia de realizar este gesto al maravillarse de su belleza, es otro de los parajes recomendados. El museo de Guggenheim y la galería de la Academia también cuentan con sus adeptos.



