Viaducto Millau

Si de puentes se trata, Francia no ofrece solamente construcciones antiguas cuyo valor histórico y belleza arquitectónica hablan por sí mismos ante los ojos de quien la visita. Podemos hallar en ella, además, muestras del avance tecnológico de nuestro tiempo, signo del creciente poder que el hombre ha tenido para sortear algunos de los escollos que la naturaleza presenta en el espacio.
Una categórica muestra de ello lo representa el viaducto Millau, ubicado en la localidad de Aveyron, una verdadera obra faraónica en lo que se refiera a ingeniería civil.
Inaugurado en el año 2004, el viaducto Millau es el puente más largo y más alto del mundo, alcanzando una altura de 343 metros y cubriendo una distancia de 2.460 (casi dos kilómetros y medio), uniendo el Causse du Larzac y el Causse Rouge, sobre el río Tarn.
Esta impresionante obra de infraestructura moderna, fue diseñada por el arquitecto Norman Foster, y llevada al plano estructural por el ingeniero Michel Virlogeux. Trabajaron en él alrededor de 3.000 personas, entre operarios y técnicos, debiendo ser invertidos para que la obra fuera realidad una suma cercana a los 400 millones de euros.
Consta de dos carriles para ambas direcciones, siendo el ancho de la autopista o calzada de 32 metros, con un peso de 36.000 toneladas, y sosteniéndose sobre siete enormes pilares de hormigón.
Su construcción comenzó el 10 de octubre de 2001, quedando terminado en un lapso menos a los tres años que originalmente se tenían previstos. El presidente Chirac lo inauguró oficialmente el 14 de diciembre de 2004.
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