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Wieliczka



Ubicadas en la ciudad polaca del mismo nombre, estas minas de sal se hallan en la zona metropolitana de Cracovia, siendo explotadas desde el siglo XIII, aunque hasta el día de hoy se produce sal en mesa de sus fuentes. El recinto alcanza una profundidad de casi 330 metros, mientras que su longitud supera ampliamente los 300 kilómetros.

El lugar, que además recibe el nombre de “la catedral subterránea de la sal de Polonia”, es una de las minas de este elemento más antiguas del mundo, considerando que la más antigua, aunque no tan visitada, es la de Bochnia, también en Polonia, a veinte kilómetros de Wieliczka. Las mismas se suscriben incluso en un recorrido de tres kilómetros y medio, que contiene estatuas de personajes míticos e históricos, esculpidas en la roca de sal por los mineros.

Dentro de este mismo trayecto, hay cámaras y capillas excavadas en la misma sal, que permiten el acceso a un lago subterráneo, además de a exposiciones que ilustran la historia de la minería en el país, recibiendo unas 800 mil visitas por año.

De hecho, es común que célebres personajes recorran este sitio, y entre ellos podemos mencionar a  Nicolás Copérnico, Johann Wolfgang von Goethe, Alexander von Humboldt, Dimitri Mendeleyev, Ignacy Jan Paderewski, Robert Baden-Powell, Karol Wojtyła y Bill Clinton. 

Por último este sitio, que durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizado como almacén de guerra por el ejército alemán, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

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Nuestro viaje por los mejores destinos de Europa nos lleva, en ésta oportunidad, hasta las Minas de sal de Wieliczka, uno de los más atractivos parajes de Polonia.

Cerca del antiguo campo de concentración de Auschtwitz, a poco más de 10 kilómetros de la ciudad de Cracovia, nos encontramos con uno de los paseos más deslumbrantes por el interior de la tierra.

Lo más espectacular de las minas de sal de Wieliczka es el trabajo anónimo de artistas y mineros que han ido tallando, desde el siglo XIII y hasta nuestros días, y construyendo todo tipo de obras en sal. Las impresionantes atracciones que veremos hoy forman parte del Patrimonio de la Humanidad, declarado como tal por la UNESCO en el año 1978.

Primero, entre las múltiples salas, salones, estatuas y calles hechas en sal, lo que destacaremos es la Cámara de Casimiro el Grande, dedicada a uno de los reyes polacos más importantes para la industria de la sal, ya que reguló su comercio.

Luego tenemos la Cámara del Tesorero, dedicada a un misterioso personajes que aparecía en las leyendas para salvar a los héroes e inocentes en los últimos momentos.

Otras imponentes visitas alrededor del complejo de las minas de Wieliczka incluyen la capilla construida en honor a la princesa Kinga, quién según la leyenda fue la responsable de encontrar la mina. Esta construcción mide 54 metros de largo, 17 de ancho y 12 de largo, y es uno de los templos subterráneos más importantes de Europa.

Duendes, astrónomos, artistas y muchos otros personajes de la historia han tenido el honor de dar nombre a las calles, puentes y salones de las minas, y año a año los turistas pueden disfrutar de las maravillas de estás singulares construcciones.

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